El sacerdote Antonio García Cabrera, de 60 años de edad, es prófugo de la justicia, ya que ha huido de la parroquia de Joateca, en Morazán, donde está destacado, luego de conocerse que era investigado por agresiones sexuales en contra de un grupo de nueve menores de edad.
Sobre él pesa además una orden de captura que iba a hacerse efectiva ayer, pero aunque investigadores de la PNC y la Fiscalía General de la República (FGR) se apostaron en diversos lugares donde se suponía tenía que celebrar misa, incluyendo en San Miguel, García no apareció. La comunidad afirmó que hace ocho días se presentó al lugar a llevarse algunas pertenencias.
Tanto la iglesia como la casa parroquial donde se alojaba se mantenían con doble candado.
Según fuentes fiscales, el sacerdote está acusado del delito de otras agresiones sexuales en menor e incapaz, debido a denuncias de padres de familia.
Al menos nueve niños que han pertenecido al grupo de los acólitos habrían sido las víctimas, cuyos padres de familia no han querido hablar al respecto.
El obispo de San Miguel, Miguel Ángel Morán, dijo que el sacerdote García Cabrera está suspendido de sus funciones desde hace un mes: “Por el momento se está investigando, no hay pruebas fehacientes de lo que se le acusa, he tenido conocimiento del caso por lo que dice la gente, pero no podemos asegurar nada”.
Añadió que García no fue ordenado en San Miguel, sino en la diócesis de San Vicente, y que es originario de Honduras.
Se conoció además que algunos padres de familia que interpusieron la denuncia enviaron luego cartas a la Fiscalía en las que se retractaban debido a que fueron amenazados de muerte.