Estoy orgulloso de mis jugadores y soy un agradecido de la gente que confió en nosotros.
Se lo agradezco a Dios
a todos los jugadores, al cuerpo técnico, a mi esposa y a mi familia, a mi mamá y a mi hermanos.
El colombiano Radamel Falcao, delantero del Atlético de Madrid, engrandeció su condición de goleador mundial con una actuación impecable en la final de la Liga Europa, en la que fue decisivo con dos golazos que dieron el título a su equipo 3-o sobre el Athletic de Bilbao y que ya tienen un lugar en la centenaria historia del club.
La final de Hamburgo, hace dos años, tuvo su héroe: el uruguayo Diego Forlán, que marcó los dos tantos de la victoria sobre el Fulham, uno de ellos en la prórroga (2-1). La de ayer en Bucarest también tuvo un protagonista: Falcao, incansable en el esfuerzo, con ambición en cada carrera y con una pegada ofensiva impresionante.
Los pequeños detalles, la concentración y la efectividad serán determinantes, anunció en la previa el atacante, siempre prudente y tranquilo antes del duelo más importante del curso para el Atlético, sin dudas sobre él y su rendimiento antes de una cita en la que demostró todo su repertorio con un destino marcado: el gol.
En el minuto 7, cuando el partido se desarrollaba con más respeto que fútbol, caracoleó en el área ante Fernando Amorebieta, le amagó y se inventó un disparo colocado a la escuadra de Gorka Iraizoz. La estirada del guardameta no valió para nada por la precisión del tiro del atacante colombiano, después de una jugada del turco Arda Turan.
Y, en el '34, en su siguiente oportunidad del encuentro, hizo el segundo. No necesitó más el 9 del Atlético. Controló el balón apurado, al borde del área pequeña, de espaldas a la portería rival, se fue para un lado, giró de tacón para el otro, dejó fuera de combate a su marcador, Jon Aurtenetxe, y logró el 2-0.
El colombiano es un futbolista determinante. Ya lo demostró con el Oporto, con el que ganó este torneo en 2011, con 17 tantos en 14 choques y con el gol en la final contra el Sporting de Braga (1-0), y lo ha confirmado este curso con un año notable en las filas del Atlético.
Falcao igualó ayer al uruguayo Diego Forlán, que en la campaña en la que consiguió la Bota de Oro con el Atlético, en 2008-2009, logró 35 goles en 45 partidos.
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