Italia, segunda de su grupo por detrás de España, cumplió y dejó al margen las especulaciones en el otro choque, el que enfrentó a Croacia y España en Gdansk. Derribó la Azzurra las penurias del fútbol transalpino, que tocó fondo en el mundial Sudáfrica 2010.
El combinado italiano, que se ha ganado el respeto y la admiración por su tradición e historial en los magnos eventos, triunfó con solvencia aunque no respiró hasta el final, con el tanto postrero de Balotelli.
Italia demoró su entrada en el partido. Presa de la apuesta en juego tardó en entrar en contacto con la situación. Cesare Prandelli solo hizo un cambio en su once. El sacrificado fue Mario Balotelli, fijo titular en los partidos contra España y Croacia.
Prandelli prefirió la estabilidad de Antonio Di Natale para acompañar a Antonio Cassano.
Desorientado en los primeros compases e inquietado por el entusiasmo irlandés, limitado y carente de argumentos, Italia asió definitivamente las riendas en los últimos minutos.