La cancha era de lodo, como que era un manglar; y las porterías, que eran de mangle, se las comía la sal.”
Rusia es un rival bastante fuerte
que tiene definición de larga distancia y es bastante ordenado.”
Llegamos a Rancho Viejo con la idea de hacer una escuela de fútbol para niños de cuatro a 17 años.”
El Rival
No se fían del cuadro cuscatleco
f Egor Eremeev, delantero de la selección de Rusia, dijo en entrevista con Fifa.com que a estas alturas del torneo ya no hay rivales fáciles. Rusia es una de las selecciones que más goles ha convertido en Rávena, tienen 25 tantos a favor.
Un segundo período letal
f Si de algo se debe cuidar el Salvador hoy frente a los rusos es del remate de larga distancia, y además tiene que hacer un segundo período perfecto, porque es precisamente en es episodio en que Rusia ha hecho 11 goles de los 15 con que cuenta.

No hay duda de que el siete tiene su misterio. Son siete los pecados capitales, los días de la semana, las maravillas del mundo. Y siete también los partidos que debió perder la selección nacional de fútbol playa para celebrar su primera victoria en un mundial.

Siete son, además, los años de vida que tiene la Azul playera –nació en 2004 en las islas La Pirraya y Rancho Viejo– y siete de los jugadores que enfrentarán hoy a Rusia en las semifinales de la copa del mundo, Italia 2011, son pioneros de esta selección histórica.

Sí, hoy Roberto Membreño, Wilber Zavala, Agustín Ruiz, Tomás Hernández y Medardo Lobo, Wálter Torres y Elías Ramírez enfrentarán a la poderosa Rusia en las paradisiacas arenas de Rávena, pero siete años atrás jugaban –los cinco primeros– en la pantanosa cancha de Rancho Viejo y sobre espinas en La Pirraya.

Así de inverosímil inició la historia de esta selección de fútbol playa, que hoy da para un guión de cuento de hadas y padrinos mágicos.

Todo empezó en 2004, cuando el profesor Israel Cruz, buscando reclutar niños y adolecentes para formar una escuela de fútbol, se encontró con diamantes en bruto en Rancho Viejo y La Pirraya.

“Llegamos a la isla Rancho Viejo con la idea de hacer una escuela de fútbol para niños de cuatro a 17 años, pero nos encontramos con que todo estaba rodeado de manglares y que no había espacio físico para hacer una cancha de fútbol once”, cuenta hoy el profesor Cruz.

La expedición debió dar un giro de 180 grados, porque en lugar de infantes y adolecentes se encontró con nativos hábiles para jugar fútbol sobre la arena.

Viendo el tesoro descubierto, Cruz no dudó en plantear a la comunidad un proyecto de fútbol playa, y la siembra cayó en arena fértil.

El trabajo, sin embargo, fue arduo. Primero porque no había una cancha y el espacio donde jugaban tenía un poste de luz eléctrica en el centro y se llenaba de agua toda vez que subía la marea.

“La cancha era de puro lodo, como que era un manglar, y las porterías eran de mangle y había que cambiarlas cada seis meses porque la sal se las comía”, recuerda el profesor.

Pero no hay mal que por bien no venga. Cruz organizó a los jugadores, a la comunidad y comenzaron a jalar arena de la playa para darle vida útil a la cancha, que en adelante serviría para jugar torneos locales y enfrentar al campeón de La Pirraya.

Fue durante esos campeonatos que Cruz descubrió a Membreño y a Zavala, de Rancho Viejo; y conoció al “Tin”, a Hernández y a Lobo, de La Pirraya.

Ya con la selección armada, las anécdotas continuaron escribiéndose. En 2007, uno de esos pasajes curiosos lo vivió Ruiz: el jugador sufrió náuseas en un viaje en bus de Usulután a las arenas de La Libertad; y después, por ese temor y miedo de que el avión se pudiera caer, le metió tijera a su pasaporte y se privó de asistir a las eliminatorias de Acapulco, México 2007.

Hoy, eso ha quedado atrás, “Tin” ya es un experto en viajes y hoteles de cinco estrellas. Atrás ha quedado también la vez en que un perro los dejó sin comida, las espinas que penetraban sus pies descalzos en las prácticas de La Pirraya, las pelotas de polo acuático con que empezaron a ensayar.

Esta vez, la historia les sonríe: son grandes, son héroes nacionales. Han dejado su pellejo y huellas en La Pirraya y Rancho Viejo, pero también en las arenas más finas y paradisiacas del mundo.

La Azul de playa estuvo en Marsella 2008, Dubái 2009 y sigue prolongando su estadía en Rávena 2011. A diferencia de los dos mundiales anteriores –en los que perdió seis encuentros–, hoy, a excepción de Portugal, ha tumbado a cuanto rival se ha cruzado en su camino.

Ahora le toca enfrentar a Rusia y una victoria sería tocar el cielo, pero también hay que estar preparados para despertar del sueño. Y es que Rusia es Rusia, y no solo nos supera en territorio, sus jugadores son profesionales, ordenados tácticamente, y tienen una técnica depurada en sus remates de larga distancia. Así apartaron del camino a Nigeria 8-4, 5-0 a Tahití, 7-3 a Venezuela y 5-3 a México en los cuartos de final.

De ahí que ayer, además de buscar un sustituto para suplir al sancionado Wilber Zavala, la práctica de la Azul se basó en cómo frenar la artillería rusa. Pese a la baja, Rudis Gallo se tiene fe, y el sueño azul de los salvadoreños debe seguir al menos hasta que llegue la hora de la verdad.

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