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Ya es don Metapán

Metapán es campeón de El Salvador por sexta vez. Un gol de Paolo Suárez bastó para ganar la copa.

Escrito por Denni Portillo
Lunes, 19 diciembre 2011 00:00
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Fue construido para ser campeón y acabó como campeón. Isidro Metapán reina de nuevo en el fútbol salvadoreño, ese que ha tomado casi como que fuera su patio de juegos, donde ha ganado seis coronas en los últimos cinco años, donde su técnico se ungió ayer como el salvadoreño más exitoso en la historia del fútbol cuscatleco y en el que ha instaurado una casi dictadura que no se ve que esté pronta a terminar.

Isidro Metapán es campeón. Cuando arrancó el torneo era el favorito lógico y en la final también lo fue. Acabó la misma y el título confirmó los vaticinios. Ni siquiera la ilusión de la sorpresa generada en la rebeldía del invitado de lujo del torneo, Once Municipal, le estropeó la fiesta. Los caleros votaron para invitarlo a la primera, pero no a que les arruinaran el festejo.

Aunque tan lejos tampoco estuvo el Once. Los canarios fueron un rival estresante para los dirigidos por Edwin Portillo. Intensos en la primera media hora de juego, de choque en el resto del encuentro; únicamente caído por una desatención de su zona defensiva, pero luego con la entereza suficiente para levantarse y obligar al ahora campeón a esconderse a proteger su tanto y acabar pidiendo tiempo para poder celebrar su corona.

Cincuenta minutos tardaron los caleros en romper el muro de Jassir Deras. Antes de ello habían sido más peligrosos que el Once, pero menos peligrosos de lo que se hubiera esperado para encontrar oportunidades de gol. Sarulyte, técnico canario, leyó bien al jaguar y mandó marca personal sobre Paolo Suárez y marca por zona para impedir que el rival se viniera encima.

Atascado en cumplir con la labor defensiva, al Once le falló la ofensiva. Sus líneas de conexión entre medio campo y delantera no tenían verticalidad definida sino hacia donde apuntara el pelotazo de turno. Sean Fraser quedó tirado a disputarse la vida en solitario contra lo que le dejaran hacer Alex Escobar, Alfredo Pacheco y un más que solvente Milton Molina.

Así, las ocasiones de peligro real a favor de los ahuachapanecos no llegaron nunca. Apenas un par de remates del mismo Fraser y de Mario Deras, bien custodiados por Miguel Montes y nada más.

En cambio, Metapán intentaba trabajar más la jugada. Ahogado Paolo por la marca de Chavarría, los caleros optaban por la corrida de Andrés Flores por derecha o también el pelotazo a lo que consiguiera Allan Kardeck. Más afortunados, pudieron provocar un par de tiros libres que desaprovechó “la Rastra” y otro par de centros que Jassir tapó seguro.

Pese al buen inicio de la final, el ritmo decayó y la imprecisión hizo aparición, y ya ninguno encontró camino libre para generar peligro verdadero. Nivelados por la falta de claridad de ambos para atacar, ningún entrenador hizo movimientos al comenzar la segunda mitad.

 

 

Y Jassir se equivocó

El ejercicio de paciencia hasta que uno de los dos cometiera un error se acabó cuando el medio campo canario cometió una imprecisión y permitió un robo de balón de Ramón Sánchez. El novato de finales pero experimentado mediocampista tiró un trazo que no alcanzó a cabecear Léster Blanco, pero tampoco a rechazar Jassir Deras. El error tan anunciado –casi sentenciado a suceder– que podía cometer el portero ahuachapaneco había llegado.

Con la pelota suelta, el nervio de Jassir se convirtió en pánico para Julio Castro. La pelotita juguetona le rebotó y no pudo rechazarla, sino solo meterle la rodilla y tras ese segundo bote se la encontró Paolo, quien en ese segundo que diferencia a los buenos de los demás jugadores quemó una neurona y metió una vaselina. Inalcanzable para cualquier cabezazo canario, inalcanzable para cualquier estirada de portero. El balón al fondo y el tanto acabaría sentenciando el título.

El mundo se le vino encima al Once y el Once se le fue encima al Metapán. Alex Campos ya estaba dentro del campo en lugar de Mario Deras y luego llegó Pablo Hutt por Ricardo Orellana.

Ninguno pesó mayor cosa porque también Metapán movió piezas: entró Ernesto Aquino y salió Kardeck; línea de cuatro al fondo y Molina un paso adelante para hacer las veces de poste.

Un par de centros y tiros de esquina, con Montes congelado bajo los tres palos, fueron las últimas bocanadas de aire para Once Municipal. Cuando se disponía a cobrar el último, el árbitro pitó el final y dio por acabada la historia: el invitado no pudo hacer suya la fiesta, Metapán no se lo permitió porque esa era solo su gloria. La gloria de don Isidro Metapán.

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Campeón.  Doris Tobías, madre de Nelson Rivera, exdefensor de Metapán, levanta la copa del Apertura.

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