Amuleto. Agustín Castillo ha ejercido de “amuleto” para FAS en la ruta a semifinales. El peruano ya los llevó a ocho y hoy busca clasificar a la novena.

En ocho torneos que dirigí siempre entramos y esperamos corrobar. Ganar es la consigna que tenemos.”
Vamos con la idea de buscar un buen resultado. No nos gustaría tener (a FAS) en semifinales.”

acción

En la mesa de Águila hay un legajo de facturas con fecha de caducidad. Vencen hoy y el deudor no es otro que FAS. El cuadro naranja buscará esta tarde, en el clásico nacional 207, cobrarle viejas cuentas y de paso quebrar el “amuleto” de los tigrillos: Agustín Alberto Castillo.

FAS nunca se ha quedado fuera de semifinales en ninguna de las tres etapas bajo el mando del estratega peruano, en las que ya cuenta ocho campeonatos y ocho semifinales.

La dulce historia de Castillo con FAS se remonta al Clausura 2002. En esa ocasión, los pupilos de “la Chochera” acabaron el torneo con 29 puntos y tuvieron que jugar un partido de repesca luego de empatar 1-1 en la última jornada con Águila, pero alcanzaron la final y el primer título con el técnico suramericano.

Al torneo siguiente, Castillo metió al FAS a las semifinales en primer lugar con 35 puntos y avanzó de forma campante hasta la final donde volvió a levantar la corona.

Pulcro

Los mejores números de “la Chochera” con FAS en un torneo regular los consiguió en el Clausura 2003 cuando alcanzó 44 puntos producto de 13 victorias y cinco empates.

Las estadísticas, no obstante, valieron muy poco, porque los tigrillos se quedaron en semifinales y el campeón terminó siendo el San Salvador.

En el Apertura 2003, ya con Marvin González, Alfredo Pacheco, Cristian Álvarez y Gilberto Murgas experimentados y Alejandro Bentos y Williams Reyes afilados en ataque volvieron a colarse a semifinales en primer lugar, y luego se hicieron con la corona después de derrotar al Águila en un juego que quedó enmarcado en la historia.

Los emplumados ganaban 2-1, pero en el último suspiro del partido que llegó al alargue Reyes con una aflictiva chilena logró que la pelota pasara entre las piernas del meta migueleño Juan José Gómez y el título tuvo que definirse desde el manchón del penalti.

Un torneo más tarde, FAS volvió a acceder a semifinales y lo hizo igual, por la puerta grande. Logró 35 puntos llegó a la final y la perdió ante el Alianza.

Ese Clausura 2004, aparte del título que consiguieron los blancos, quedó marcado por una humillación de parte de los tigrillos a los emplumados. Los pupilos de Castillo llegaron a San Miguel, y en el mismo pasto del Juan Francisco Barraza le ganaron al Águila 1-7.

Castillo se repitió en semifinales en el Apertura 2004 y también alcanzó el título. Lo mismo hizo en el Clausura 2005 cuando sumó 35 puntos y le ganó la final a Firpo. Tras el festejo de ese cetro llegó sorpresivamente el final de la primera era Castillo.

Después de seis años, en el Clausura 2011, “la Chochera” volvió a FAS y logró que el equipo sumara 29 unidades, suficientes para colarse a semifinales en segundo lugar. El peruano logró llevarlos a la final, pero la perdió nuevamente contra el Alianza, y se marchó.

Castillo, tercera parte

El míster sudamericano volvió a FAS con el torneo Clausura 2012 ya bien avanzado. Sustituyó a Ricardo Mena Laguán en la jornada 8 y de no ganar este día ante el Águila habrá roto ese encanto de llevar a los asociados a semis en todos los torneos en que los ha dirigido.

Esta tarde, en el estadio Óscar Quiteño, “la Chochera” recibirá a un Águila que ya tiene afianzado su boleto pero que sabe que es la mejor ocasión para sacar al FAS del camino, y saldar heridas que los tigrillos les han causado en el pasado.

La tarea luce complicada pero no imposible. En el torneo de Apertura 2011 los negro-naranja se impusieron a los santanecos 1-3. También le ganaron 0-1 en el Apertura 2009. En el duelo de la primera vuelta, ya con Castillo al mando los tigrillos cayeron 2-0 en el Juan Francisco Barraza de San Miguel. Empero una victoria de visita o quizá un empate tendría doble sabor para los naranjas que se guardarán piezas amenazadas por tarjetas amarillas.