La idea de los moldavos de seguir la huella de Cristóbal Colón les llevó al naufragio. Encallaron en la salida y luego salieron a flote, pero no encontraron el faro y terminaron conquistados en su intento de conquistar. No pudo el débil equipo europeo ante la Azul de Ruben Israel que lo invadió desde el pitido inicial, pero vio cruzar nubarrones en el tramo final del encuentro.

Al equipo salvadoreños le bastó con el 2-0 que cosechó en los primeros 25 minutos para alzarse con la victoria en Dallas.

Nelson Bonilla descorchó el partido al minuto 17 al recoger un rechace del meta Sergei Pascenco, quien había tapado in extremis un remate de Rafael Burgos.

Sin embargo, el tanto que inauguró a Bonilla como goleador de la Azul pudo haber llegado antes. Tuvo el gol en sus botines al minuto 3 el reservista del Alianza, pero ante la salida aflictiva de Pascenco mandó el balón a besar el poste.

Igual al '11, Osael Romero tuvo para asistir a Burgos, pero se durmió en el pase y el balón acabó en la línea final al estrellarse ante los defensas europeos.

Una vez inaugurado el marcador, los pupilos de Israel, bajo un 4-4-2, monopolizaron la pelota y colonizaron el partido y, en consecuencia, llegaron una y otra vez al patio rival. Burgos, al '18, estremeció el horizontal con un globito que ya había dejado pintado al portero moldavo.

Hasta ahí era un partido demasiado cómodo para la Azul. La línea de cuatro del fondo y Benji Villalobos vacacionaban. Eran espectadores del paseo de campo de Dennis Alas y Ramón Sánchez en la contención, de los regates de Jaime Alas y las incursiones de Osael Romero por el corredor derecho.

Fue hasta el '23 que Moldavia dio señales de vida con un remate de Víctor Golovatenco que Benji atinó a desviar hacia el tiro de esquina. Producto del saque de equina llegó un testarazo de los europeos que despintó el horizontal, y en seguida una contra que el zurdo Jaime Alas capitalizó con el 2-0 después de un balón filtrado por Burgos en el '25.

El gol mareó a la Azul, que en adelante ofreció una cara desconocida. Desapareció el buen toque a la pelota y los moldavos empezaron a ver la costuras en la zaga. Igor Picusciac recibió un balón filtrado entre líneas y pudo abrir la lata, pero llegó a tiempo una barrida de Steven Purdy, y justo al cierre de la primera mitad Benji se lució con un quite espectacular al volante Gheorghe Ovseannicov. Antes en otra de la ocasiones que creó El Salvador, Osael le quemó los guantes a Pascenco. 

Cargamento de dudas

Al regreso del banquillo, la Azul entró al césped del Cotton Bowl con una sola novedad en los once de la cancha: el cambio de Elder Figueroa por Ramón Sánchez, pero un rostro talmente nuevo.

Una cara desteñida, anémica y que seguramente sembrará dudas de cara al debut en la tercera ronda de las eliminatorias de la CONCACAF hacia la Copa Mundial de la FIFA Brasil 2014. Resulta poco explicable como Moldavia, que en la primera mitad ofreció de casi nada a nada, puso contra las cuerdas a El Salvador y en evidencia el desgano y las falencias de los hombres de Israel que renunciaron a la pelota y se quedaron al contragolpe, como única arma.

Fue la segunda parte en la que Serghei Covalciuc o Ivanovic utilizaron para lucirse, hacer lucir a Benji y deslucir a una selección salvadoreña que no terminó de cuajar como lo hizo en los primeros 45 minutos.

En la etapa complementaria, el meta migueleño tuvo que vestirse de Superman una y otra vez para no ver su portería profanada. Así le atajó a Ovseannicov rozando los '57, y vio como un cabezazo del mismo jugador pasaba apenas desviado de su portería.

Suerte también tuvo la Azul para no ver el descuento, que pudo llegar en un gol de Eugeniu Sidorenco que el árbitro invalidó por aparente fuera de lugar.

Ni el ingreso de Cheyo Quintanilla en la zona ancha ni Léster Blanco en el ataque pudieron enrumbar el barco de la Azul, que para colmo vio cómo el gigantón Steven Purdy salía de la cancha resentido de la pierna izquierda sobre el minuto 76.

Así, de Moldavia, situada en el puesto 142 del ranking FIFA, se esperaba quizá menos lecciones, pero dejó demasiadas con tan poco tiempo para corregirlas.

Israel, quien seguirá experimentando hasta encontrar el 11 ideal que se medirá ante Costa Rica el 8 de junio, debió llenar su libreta con los errores y los aciertos que salieron a luz ante los moldavos. Cuando se juega con un rival inferior hay que dejar constancia de la superioridad. Si no, pasa lo que pasó ayer con la Azul.

El Salvador victorioso con 2-0 ante Moldavia