Un asunto de coherencia
Escrito por GN3Lunes, 20 febrero 2012 00:00
En algunas entrevistas, las que otorga por elección arbitraria, el técnico de la selección, Ruben Israel, ha dicho que “la relación es profesional” con el cuerpo técnico de la sub 23. Si fuera así, sería profesional de parte del entrenador uruguayo hacerse cargo del proceso preolímpico.
Por Fernando Palomo
accion
En Twitter: @palomo_ESPN
“Mi proyecto tomaba en cuenta a la sub 23”. Mario Carrillo, técnico mexicano, fue seriamente considerado por la FESFUT para dirigir las selecciones nacionales. Quien ahora se desempeña como analista de televisión dice haber tenido contacto directo con los federativos nacionales y el desaparecido Comité de Selecciones Nacionales en al menos tres ocasiones. En una reciente charla, Carrillo me hizo saber que su interés por dirigir la Azul era muy fuerte. No sabe lo que alejó de algo que para él parecía cercano. Sin ponerlo en antecedentes de la situación de fractura total que existe entre el técnico de la selección mayor y el cuerpo técnico de la sub 23 de El Salvador, le pregunté sobre las bases en las que fundamentaba su intención de dirigir, además de la mayor, la selección preolímpica. Carrillo me dijo: “Dirigir la sub 23 es una cuestión de coherencia. Es en esa selección en la que se prepara el futuro a mediano plazo”. Pues coherencia no juega en el trabajo de selecciones nacionales.
“Ruben Israel nos gusta mucho. Creemos que es el ideal”, me dijo un miembro de aquel CESEN en el momento en el que elegían al uruguayo como técnico nacional. ¿Cuánto gusta ahora que se aparta de dirigir lo que presume ser el futuro de la selección mayor? Una buena base de jugadores de la sub 23 forma parte de los considerados para la mayor, lo que facilitaría el trabajo a menos de tres meses del arranque de las eliminatorias de CONCACAF. Los automatismos en ambas fases del juego (con poco protagonismo en este ciclo del uruguayo) se pueden trabajar incluso desde la base de una generación que más adelante alimentará al principal equipo de los salvadoreños. La fértil temporada de exportación de jugadores hace, además, complejo el trabajo anterior a los enfrentamientos oficiales para los que apenas se podrán juntar un par de días antes. Trabajar con la sub 23, cuya convocatoria en su totalidad está compuesta por jugadores del medio local permitiría adelantar tareas y ampliar opciones para buscar un juego que acerque al resultado y aleje el azar. En esos dos primeros cruces se marcará la tendencia a seguir en el camino a Brasil 2014.
Cuesta encontrar razones de coherencia futbolística que le impidan a Israel hacerse cargo de un equipo que sea permeable a la idea que pretende y que aumente las opciones en la selección grande. Hace poco, en una entrevista a un compatriota suyo, Israel contó las razones que lo motivaron a colocarse por encima de la jerarquía de Mauricio Alfaro en el proceso que logró el boleto al preolímpico. Israel dijo: “El año pasado, cuando la mayor tuvo mucha actividad traje mucho jugador a la sub 23 para ir incorporándolo. Me pareció que continuar con la dirección de la sub 23 sería un paso de coherencia sin importar el contrato, sino por agradecimiento y profesionalidad a la causa”. No hay mucha actividad de la selección mayor que se interponga al clasificatorio de la sub 23 rumbo a Londres 2012. Con excepción del amistoso ante Estonia, para el cual Israel ha convocado a nueve jugadores del equipo sub 23. Encadenar los procesos es obligación de la estructura, y no hacerlo, romper las relaciones con el cuerpo técnico de la sub 23, sin aclaración alguna del por qué, no parece ni coherente ni responsable.
Evadir la responsabilidad de dirigir un grupo que puede favorecer más que perjudicar su trabajo no está en línea del discurso de un agradecido. En algunas entrevistas, las que otorga por elección arbitraria, Israel ha dicho que “la relación es profesional” con el cuerpo técnico de la sub 23. Si fuera así, sería profesional de parte del técnico uruguayo hacerse cargo del proceso preolímpico. Si esquiva el compromiso sería solo comprensible si no quiere el desgaste innato a un posible mas no deseable resultado negativo. Aunque eluda la tarea, Ruben Israel también se vería afectado. Su compromiso se debe a la coherencia que pregona. La misma por la que se sumó en algún momento a un proceso que ya estaba en marcha y cuyo resultado se ha atribuido para dopar su palmarés.
Su reducido entorno dice que Israel estará en Nashville, Tennessee, para el preolímpico. No cumplirá nada más que una función de asesoría. Dicen que dirigir a la sub 23 en septiembre pasado fue “mentalmente desgastante”. Si su viaje cumple un propósito sensato y asesora, tendrá que encargar en terceros la tarea. La comunicación con el cuerpo técnico de la sub 23 es nula, inexistente. Fractura provocada por la falta de transparencia en los mensajes que internamente genera. Coherencia y sensatez falta en un proceso que busca enemigos en quienes tendrían que ser socios. La sub 23 es el futuro a mediano plazo de las selecciones nacionales, es por coherencia que corresponde al DT de la mayor dirigirla.
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A la carga. La selección preolímpica jugará el próximo miércoles en el estadio Cuscatlán ante el combinado mayor de Puerto Rico.














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