El jugador africano Manasa Chanaiwa, derecha, se constituyó en una de las atracciones de la jornada inaugural del campamento.

“Es lindo observar a tantos chicos derramando todas sus energías sobre la duela. Muchos de ellos soñaron alguna vez estar sobre esta duela y ahora se les hace realidad.”
Enrique Mónico
coordinador del campamento

Con 170 jóvenes, no mayores de 15 años, de las tres zonas del país inició el segundo campamento infanto-juvenil de baloncesto, organizado por la Fundación Enrique Samour.

Este evento tendrá una duración de tres días en las canchas del Gimnasio Nacional Adolfo Pineda, bajo la conducción de instructores internacionales y salvadoreños.

En la jornada de apertura, la batuta estuvo a cargo del coordinador estelar, Luis Turcios Guzmán, un salvadoreño que trabaja en la liga mexicana.

De acuerdo a la agenda y tras algunas dinámicas encaminadas a relajar el cuerpo, el programa del primer día estuvo enfocado a enseñar los fundamentos básicos del baloncesto. En sus palabras alusivas, Turcios explicó la importancia de la responsabilidad en la constancia del entrenamiento a la hora de querer lograr un crecimiento y desarrollo basquetbolístico.

El rebote, pases, tiros, marcaciones y una serie de secretos básicos se constituyeron en la especialidad de la casa. Y los chicos se dieron gusto queriendo emular a las estrellas de la NBA.

En esto de los astros y por su gran parecido al célebre Shaqueal O'Neal, uno de los instructores que más llamó la atención a los chicos fue, con más de 200 libras de peso, Manasa Chanaiwa, quien es un jugador africano de 2 metros de altura residente en Estados Unidos, que ha llegado al país para colaborar con este campamento.

Brendan Garret, Davis Jackson, Jesse Tepplitsky y el hispano Iván Barahona son algunos de los instructores que por gestiones de la Fundación Samour se encuentran en el país.

También participan los nacionales Rodolfo Mena, Chico Valle, Aramis Urrutia y Enrique Mónico.

En el nivel básico, este campamento se inició el sábado, contando con la participación de 135 niños del gran San Salvador, miembros de las Escuelas para la Convivencia de la Secretaría para Asuntos Estratégicos.