La tenista bielorrusa logró su primer gran Slam de la temporada al imponerse con marcador de 3-6 y 0-6 a Maria Sharapova en la final del abierto de Australia.
Escrito por Marca.com
Sábado, 28 enero 2012 08:33
"En la vida hay días buenos, días malos y días en los que nada funciona"
Victoria Azarenka
Victoria Azarenka se coronó campeona del Open de Australia tras vencer en la final de esta centenaria edición a María Sharapova en dos mangas. Amén de la importancia del título, su primer Grand Slam, el premio para la bielorrusa lleva el añadido de ascender al número 1 de la WTA.
Reza el dicho que "a la cima no se llega superando a los demás sino superándose a sí mismo" y eso es lo que hizo Victoria Azarenka. La bielorrusa conquistó su primer Grand Slam en Australia después de derrotar en la final a María Sharapova por un marcador global de 6-3 y 6-0 tras una hora y cuarto de juego en un partido disputado en una abarrotada Rod Laver Arena que acabó rendida ante la superioridad de esta joven (22 años) tenista de Minsk que a partir del lunes será poseedora del trono del circuito femenino. A nadie le extrañó los nervios de Azarenka en el inicio del partido.
La bielorrusa, a quien tocó servir en el juego inicial, cedió su servicio y comenzó nadando a contracorriente. Una losa que sin embargo supo aguantar haciendo acopio de una gran fortaleza física y mental. Era consciente de que sus errores no forzados -entre ellos 4 dobles faltas- eran pasajeros y que sólo necesitaba encadenar dos golpes ganadores para ofrecer la mejor versión de sí misma. En el otro lado de la pista Sharapova se sentía superior.
Sin apenas hacer nada llegó a verse con bola para el 3-0 y saque, pero desaprovechó la ocasión de abrir una brecha en el marcador que hubiera cambiado el sino del partido. Fue entonces cuando Azarenka quiso demostrar su progresión en los últimos años. Se metió en pista para tomar las riendas de los intercambios y empezó a conectar golpes de bella factura. Hizo correr a Sharapova -su punto débil- y aprovechó a la perfección los errores de la siberiana, sombra de sí misma en esta final, para apuntarse el primer parcial.
Las dudas y los fantasmas del pasado (ya perdió la final de Wimbledon 2011 ante una 'novata' Petra Kvitova) se apoderaron de Sharapova, que demostró una nula capacidad de reacción. No hubo 'Plan B' y lo acabó pagando. Sin recursos, ideas ni una táctica a seguir, poco pudo hacer la siberiana para sobrevivir a un ciclón de apellido Azarenka, que se relamía sabiéndose campeona e incluso, por momentos, se llegó a gustar rompiendo la pelota. No fue una final de calidad, sí de muchos decibelios -desde todos los sectores se destacó los estridentes gritos de ambas jugadoras a la hora de golpear la pelota-, pero una final de Grand Slam al fin y al cabo que se finiquitó con un 'rosco' a favor de Azarenka y con un parcial de 12-1 a favor.
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