El colmillo Didier Drogba no solo es el referente de gol para el Chelsea, sino la principal preocupación para el Bayern.

Los dos equipos tienen bajas importantes, pero tenemos calidad suficiente en la plantilla para suplirlas.”
No comparto la euforia de que el Bayern sea favorito. El que juguemos en casa es una pequeña ventaja
nada más.”
FACTOR CASA
El Bayern sueña con su quinto título y dar el alirón como lo hizo en 1974, 1975, 1976 y 2001. Once años después contará con un factor que podrá ser determinante: jugará la final en su casa. Hasta el momento, solo tres finales se jugaron en la ciudad de uno de los equipos participantes: el Real Madrid, en 1957, y el Inter, en 1965, se consagraron campeones en su hogar, mientras que el Roma fracasó en el Estadio Olímpico al caer con el Liverpool de Inglaterra.
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bajas sensibles registrará la final de la Liga de Campeones de Europa Bayern-Chelsea. Los alemanes no contarán con los suspendidos Holger Badstuber, David Alaba y Luiz Gustavo, mientras que “los Blues” extrañarán a John Terry y Branislav Ivanovic, Ramires y Raul Meireles.

accion

El Bayern y el Chelsea se disputan hoy el máximo título de clubes europeos en una final de la Liga de Campeones a la que los dos equipos han logrado llegar en medio de una temporada en que ninguno ha alcanzado sus metas en su competición local.

El Bayern se juega en la final prácticamente toda la temporada tras tener que resignarse al segundo lugar tanto en la Bundesliga como en la Copa de Alemania. De un triunfo o una derrota en la soñada final en casa depende que la temporada sea recordada como un éxito o como un fracaso.

El Chelsea, mientras tanto, afronta la segunda final de Liga de Campeones de su historia con la intención de conseguir la gloria europea, máxima ambición de su propietario, el magnate ruso Román Abramóvich, en la que puede ser la última oportunidad de su vieja guardia.

El ansiado título europeo supondría un éxito prácticamente inesperado para un Chelsea que parecía desahuciado a mitad de temporada, pero que desde la llegada del suizo-italiano Roberto Di Matteo, en reemplazo de André Villas-Boas, ganó la Copa de la FA y se plantó en la final de Múnich tras destronar al Barcelona de Lionel Messi y Josep Guardiola.

El despido de Villas-Boas en marzo, ocho meses después de su costosa contratación, y el nombramiento de su asistente, Di Matteo, fue el punto de inflexión de una temporada en la que el Chelsea aspiraba a todo y casi perdía todo.

El recorrido del Bayern en la Liga de Campeones –ha ganado todos sus partidos en el Allianz Arena, donde ahora espera al Chelsea– le permite ser optimista.

La victoria daría al Bayern su quinta corona continental, después de un sequía europea de 11 años, y reivindicaría la derrota de hace dos años por 2-0 frente al Inter de Milán en la final de Madrid.

Respeto y cautela

Bayern Múnich y Chelsea plantearon la final de la Liga de Campeones como una revancha casi personal, por muchas razones. Pero poco o nada dejaron entrever de la estrategias de cara al partido de hoy.

Mientras el técnico alemán Jupp Heynckes apeló a una mezcla entre frialdad y fórmulas para desactivar a jugadores como Didier Drogba, su colega Roberto Di Matteo escondió cualquier pista y dijo que no decidirá la alineación hasta unas horas antes del encuentro.

Los alemanes juegan en casa, donde han ganado los siete partidos disputados en la presente Liga de Campeones. En el equipo inglés todavía escuece la derrota en la definición por penaltis de la final de Moscú hace cuatro años frente a su archirrival Manchester United.

“Moscú no fue un trauma, pero nos da más determinación para ganar”, afirmó por su parte el mediocampista del Chelsea Frank Lampard, uno de los nueve miembros de la actual plantilla del Chelsea que disputó aquella final.

Heynckes, que ya ganó el título con Real Madrid en 1998, aseguró que es vital tener la cabeza fría, controlar el ritmo del partido, mantener la portería en cero y encontrar la forma de desactivar la peligrosa ofensiva rival. El entrenador del equipo alemán —bestia negra del Real Madrid– también advirtió ayer en contra de un exceso de euforia y de optimismo de cara a la final de la Liga de Campeones.

Cambios obligados

El entrenador Jupp Heynckes tendrá que compensar las bajas los sancionados Holger Badstuber, David Alaba y Luiz Gustavo. Como central, en el lugar habitual de Badstuber, es de esperar que esté el ucraniano Anatoliy Tymoshchuk.

El puesto de Alaba, como lateral izquierdo, será para Diego Contento. Toni Kroos, por su parte, retrocederá a la posición de Luiz Gustavo para formar doble pivote con Bastian Schweinsteiger.

Este último movimiento le abre campo en la alineación titular a Thomas Müller, que estará como media punta detrás de Mario Gómez y entre el holandés Arjen Robben y el francés Franck Ribery.

El Chelsea, por su parte, se presenta en el Allianz Arena de Múnich como en el finalista inesperado de la competición y sin la presión de ser el equipo anfitrión.

Di Matteo no podrá contar con cuatro de sus pilares básicos: John Terry, Branislav Ivanovic, Raul Meireles y Ramires, todos sancionados; y tiene dudas sobre la pareja defensiva formada por el brasileño David Luiz y el inglés Gary Cahill, lesionados hasta esta semana.

Las bajas harán que el técnico italiano modifique su once titular y mantenerlo competitivo ante un Bayern Múnich que parte como principal favorito.

Pese a las numerosas bajas, todo indica que el delantero español Fernando Torres, fichado por 58 millones de euros en enero de 2011 procedente del Liverpool, empezará desde el banquillo debido a su falta de gol desde que firmó para “los Blues”.

Será, en cambio, titular indiscutible el también español Juan Mata, una de las piezas claves del Chelsea y que desea completar con el que sería su primer título europeo de clubes una excelente campaña.