Épico. Michael Phelps añadió ayer otro metal olímpico a su palmarés con el oro en 200 estilos de la natación, la vigésima medalla de su carrera.

Hay grandes atletas que no ganaron tantas medallas, pero también dejaron su marca.”
No voy a poner excusas. Aún me divierto
estoy contento de estar aquí. He sido humano toda mi vida.”
Vea galería de fotos de Michael Phelps en los Olímpicos 2012.
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medallas ganó a lo largo de tres Juegos Olímpicos el nadador estadounidense Michael Phelps, con lo que se consagró como el máximo ganador en la historia de este tipo de competiciones.

accion

Cada nueva medalla del nadador estadounidense Michael Phelps acarrea automáticamente registros nunca antes logrados. Ayer se enfundó su primer oro individual en Londres al ganar los 200 metros estilos.

De esta forma, el astro norteamericano acumula 20 metales como el deportista más laureado de la historia de los Juegos Olímpicos, 16 oros como el máximo campeón de la historia y tercer título consecutivo en esta prueba, algo que tampoco nadie había conseguido hasta ayer.

Devorador de récords hasta lo último, el oro también le sirvió a Phelps para sacarse una espina al vencer a su némesis Ryan Lochte, quien sufrió dos decepciones en su última presentación en el Centro Acuático de Londres.

Phelps se impuso con un tiempo de 1 minuto y 54.27 segundos, a poco del registro con el que salió triunfante en Pekín hace cuatro años. Lochte, quien ganó el oro en los 400 estilos en la primera jornada de la natación, debió conformarse esta vez con la plata. El húngaro Laszlo Cseh se quedó con el bronce.

Y así las cosas, unos juegos que comenzaron a los tumbos para Phelps ahora lucen brillantes. El estadounidense ya acumula dos preseas de oro y dos de plata en cinco carreras. No será la enorme cosecha que redondeó en China, pero es el broche ideal para coronar una ilustre trayectoria a la que le faltan dos carreras adicionales.

Instantes después de superar a Lochte, Phelps se zambulló en la piscina para disputar la semifinal de los 100 mariposa. Se clasificó primero en esa prueba, con lo que dejó servida la mesa para un desquite mañana contra Milorad Cavic, el serbio al cual venció por una centésima de segundo en Pekín y que, cuatro años después, aún insiste en que tocó primero el muro.

Lochte también quiso emular la faena, al buscar un doblete con un paréntesis de 31 minutos. Pero se quedó corto en los dos intentos. Solo pudo nadar para rasguñar un bronce en los 200 espalda, en el que su compatriota estadounidense Tyler Clary se llevó la victoria y la plata fue para el japonés Ryosuke Irie.

La reacción de Phelps no fue un eufórico manoteo al agua. Dibujó una sonrisa atolondrada y una mirada de alivio, absorbiendo el momento de tener un oro individual en Londres tras el que obtuvo en el relevo 4x200 libre.

Lochte estrechó la mano de su rival antes de retirarse por última vez de estos juegos. En un gesto simbólico, arrojó a la tribuna su gorro y lentes protectores tras poner fin a su agenda de competencia en Londres con una suma de dos oros, dos platas, un bronce y un cuarto lugar. Resultados impresionantes, pero sin duda lejos de alguien –Lochte– que dijo que estos juegos marcarían “mi época”.

¿Por qué? Porque esta época aún tiene dueño: Phelps. “Ryan ha sido uno de los rivales más difíciles que he tenido, de los más completos”, dijo Phelps. “Está saliendo mucha gente”.

Y con la salida de Phelps, quien también anunció que estos serían sus últimos Juegos Olímpicos, llega el turno para las pruebas reinas de la competición: el atletismo. Y en ellos, el otro llamado a reinar, el jamaicano Usain Bolt, en duelo directo con su compatriota Yohan Blake. El espíritu olímpico sigue su camino.