Este equipo (Jamaica) salió y dio todo, yo sabía que el récord mundial era posible.”

Usain Bolt no se podía ir de Londres sin un récord mundial. El superlativo velocista cerró ayer el relevo 4x100 de Jamaica que en los Juegos Olímpicos eclipsó su propia plusmarca al fijar un registro de 36.84 segundos en la final.

Bolt certificó así una repetición de su cosecha de tres oros de hace cuatro años, revalidando sus títulos en los 100, 200 y el relevo corto.

Estados Unidos se llevó la medalla de plata con 37.04, el registro que era el récord mundial que Bolt y su combo de Jamaica fijaron el año pasado en el mundial de atletismo en Daegu.

“Siempre es una bonita sensación poder terminar así”, dijo Bolt. “Lo hicimos el año pasado y en mi caso es algo maravilloso”.

Lo más llamativo es que los jamaicanos le rebanaron 20 centésimas a su récord, pese a que la entrega de la última posta –de Yohan Blake a Bolt– no fue la más limpia. Bolt se frenó un poco en su largada para recibir de Blake, y además tuvo cambiar la posta de la mano izquierda a la derecha, pero luego no hubo duda alguna cuando aceleró en el mano a mano con Ryan Bailey, el último estadounidense.

Después fue la hora del espectáculo, con el típico derroche de celebración de Bolt para deleite de la concurrencia en el estadio Olímpico, que horas antes había vibrado cuando el ídolo local Mo Farah ganó los 5,000 para completar un doblete en las pruebas de fondo.

Bolt se enfrascó en una discusión con los jueces al querer quedarse con el bastón amarillo como un recuerdo, pero al final no tuvo otro remedio que devolverlo. Entonces tuvo tiempo para desbordar su alegría con su pose de rayo, junto a Blake, Nesta Carter y Michael Frater.

Pero 40 minutos después, su capricho con el bastón fue complacido. El mismo juez que en principio le quitó el bastón fue a entregárselo. Bolt dio las gracias y dio un beso al palo.