Hay veces, solito, por ahí me pongo a pensar que es una bendición de Dios tener una medalla olímpica como entrenador, pero yo estoy convencido de que podía más. No me siento satisfecho.”

Después de ganar la primera medalla olímpica en la historia deportiva de Guatemala, el entrenador cubano Rigoberto Medina visitó El Salvador, del cual, asegura, siempre lleva un pedacito en su corazón. “Maca”, exentrenador de Cristina López y del equipo salvadoreño de marcha, afirma tener al menos tres propuestas de países muy interesados en contratarlo, ofertas que están en plena evaluación.


¿Qué hace “Maca” aquí en El Salvador?

Tengo un pedacito en mi corazón de este país. No sé cómo la gente se entera del teléfono mío en El Salvador. De Colombia me llamaron y se me aparecieron aquí a las 9 de la mañana (ayer) y me he pasado el día negociando algo que yo no estoy por negociar, porque yo todavía no he definido lo que voy a hacer. Estoy en El Salvador de paso, voy para Canadá el domingo, a lo mismo. Canadá me puso el boleto aéreo, hospedaje y alimentación para que yo vea su proyecto.

 

 

¿Le ha cambiado la vida esa plata ganada en Londres?

La vida me cambia desde Guadalajara. Cuando tuve problemas en El Salvador y sucedió lo que me sucedió, dos días después, de tres países, me estaban llamando. Mi vida ha cambiado mucho, trabajo duro, he encontrado atletas maravillosos con hambre, con necesidades, enfrentando muchas situaciones adversas y los muchachos han triunfado.

 

 

¿La medalla con Érick Barrondo estaba en sus planes?

En mis planes estaban tres medallas, con sinceridad te lo digo: trabajé para tres medallas. Desgraciadamente los jueces nos cayeron en pandillla, nos acosaron.

Yo siento que las muchachitas (Jamy Franco, Mirna Ortiz y Mayra Herrera) salieron con un poco de temor porque todo mundo en pandilla, los jueces, tenían acosados a los muchachos.

 

 

 

¿Esa medalla pudo haber sido de El Salvador?

Cómo no. Donde quiera que me paro lo digo: Cristina López, Marcos Benavides, Víctor Mendoza, Walter Sandoval y Verónica Colindres tenían posibilidad de ganar una medalla olímpica, tenían experiencia y había que entrenarse bien. ¿Cómo no iba a ganar medalla El Salvador? Cristina tenía menos de 30 años, yo estoy convencido de que El Salvador quería también medalla olímpica en la marcha. Ya eso es parte de la historia.

En las redes sociales, mucha gente se sigue lamentando y sigue increpando a la dirigencia tras su salida de la marcha. ¿Qué fue lo que realmente pasó, “Maca”?

Hay gente que dice una cosa y otra, yo sí sé lo que pasó, pero no quiero ni recordarlo, de esas cosas no mucho me gusta hablar. Yo soy problemático donde quiera que sea, donde quiera que voy tengo problemas, pero me fajo con los dirigentes por defender a los atletas, los indefendibles. Yo defiendo lo indefendible y siento que si no hubiera atletas, no hubiera entrenador ni hubiera dirigente. Hoy en Guatemala, los dirigentes se ponen primero que los atletas y hay que darles el valor que se merecen los atletas. Hasta que eso no suceda, no habrá buen alto rendimiento. La pirámide de alto rendimiento es: atleta, entrenador y dirigente. Donde quiera que sea, yo siempre voy a estar con los atletas. Nunca nadie va a decir que yo pedí esto para mí. Yo siempre pido para los atletas.

 

 

Mucha gente habla que la medalla de plata con Barrondo es producto de un proceso. Yo entiendo que en Guatemala no existió ese proceso...

Si Barrondo ni marchista era. Era corredor, después se pasó a la marcha cuando llegué (a Guatemala). Todo mundo dice que escuela, que proceso. Érick, Jamy, Daniel (Quiyuch), ellos vivían en mi apartamento, comían lo que podían comer y vivíamos con $40 y teníamos que estar inventando y luchando. Ahora todo mundo ve las cosas bonitas, todo mundo dice: “Guatemala puede ganar”. Solito iba con ellos a las competencias. Ahora dicen: “Guatemala es campeón en esto”, y ahora quizás apoyen, pero ya son campeones panamericanos. Hoy ganamos medalla de plata, yo sé por donde vamos. Si en dos años hemos hecho esto, imagina en cuatro, van a ser unos monstruos.

 

 

 

¿Está consciente de lo que ha logrado?

Hay veces, solito, por ahí me pongo a pensar que es una bendición de Dios tener una medalla olímpica como entrenador, pero yo estoy convencido de que podía más. No me siento satisfecho, no me llegó donde yo quería que me llegara.

 

 

Le vuelvo a preguntar, ¿está consciente de lo que ha hecho por Guatemala en Londres, por Centroamérica como tal?

Yo siento que fue lindo. Tengo tres chicas, una es rubia, aquí le dicen “chele”, una es trigueñita y otra es medio morenita, pero son guatemaltecos todos, eso encontré allí. Daniel trabajó en un maquila, lo busqué y lo llevé para mi casa, así como empezamos aquí en El Salvador. Me encanta ayudar a los jóvenes y me encanta verlos triunfar.

 

¿Se siente rejuvenecido con esta medalla?

Me siento bien, me siento alegre, todo el mundo desea trabajar conmigo y me siento preocupado. Todo mundo quiere negociar conmigo, porque me proponen una cantidad de dinero que yo digo, qué quieren que dé por eso.

 

¿Impresionado por el recibimiento en Guatemala?

Yo le decía a Érick siempre y a los muchachos: “Algún día Guatemala va a temblar por la marcha”. Yo siento que si sigo trabajando en Guatemala, que lo veo un poco difícil, en el Campeonato Mundial de Atletismo en Rusia vamos a ganar dos medallas, vamos a romper récord del mundo y vamos a ganar dos medallas de oro. Yo siento que el recibimiento (después del mundial) va a ser igual, la gente en las calles, me fascina eso.

 

¿Érick Barrondo realmente viene de una cuna muy humilde?

De cuna no, yo creo que ni cuna tuvo. Yo conocí a sus padres, cómo la estaban pasando. Yo les tengo un gran cariño, ellos son bien apegados a mí, son bien humildes y entregados. La mamá es salvadoreña, es de Ahuachapán. Como dicen que yo soy cubano-salvadoreño, ella dice que este es un triunfo salvadoreño. El Salvador es lindo y es una lástima que aquí no tengan una medalla olímpica. Yo cómo deseo que tengan una, quizás en Río tengan su oportunidad.

¿Con la marcha?

No sé, no sé, no sé...

 

Yo he escuchado que están interesados en que regrese a El Salvador...

No sé, ya es bien difícil eso. Hoy no sé ni donde voy a trabajar; sí sé que voy a trabajar, estoy actualizándome, voy a presentar un plan.