Desde lejos, el Gobierno salvadoreño asegura que está siguiendo de cerca la situación en Cuba ante el traspaso temporal del poder del presidente Fidel Castro a su hermano Raúl hace menos de dos semanas. De entrada, el simple hecho de la salida del poder de Castro, aún temporal, es positiva para el canciller Francisco Laínez.
“El solo hecho de que por primera vez se hable de una transición genera la esperanza de que esto genere una transición pacífica hacia la democracia en Cuba”, señala el diplomático.
El Salvador es el único país de Latinoamérica que no tiene relaciones diplomáticas, ni de ningún tipo, con Cuba.
Sin embargo, Laínez asegura que es todavía muy prematuro adelantar el rumbo que tomará en adelante el régimen de la isla, por lo que no se plantea de entrada ningún cambio en la política hacia La Habana.
De hecho, el lunes anterior, el presidente Antonio Saca saludó como parte del protocolo al vicepresidente cubano, Carlos Lage, en Bogotá, durante la toma de posesión del presidente colombiano, Álvaro Uribe. En esa ocasión, Lage informó a los presidentes y cancilleres latinoamericanos sobre la salud de Castro, pero en el caso salvadoreño se trató nada más de un saludo protocolario.
Laínez consideró que, aun con esa información que recibieron sus colegas latinoamericanos, el hermetismo con que se maneja la información en la isla no permite hacerse una idea clara de la situación.