Raúl Castro, hermano menor de Fidel y quien asumió provisionalmente el lunes el control del Estado, 48 horas después de recibir el poder aún no daba ninguna señal a los 11 millones de cubanos.
“Si Fidel delegó en él, Raúl tendrá que aparecer en público”, dijo Vladimir, un camarero de 38 años.
A la espera de una aparición pública de Raúl, la isla sigue viviendo al ritmo de Fidel, pendientes de la evolución de la salud del líder.
De acuerdo con el presidente del parlamento cubano, Ricardo Alarcón, Castro está lúcido y de buen humor tras la cirugía que lo obligó a transferirle el poder a su hermano.
“Está perfectamente consciente. Está de muy buen ánimo, como siempre. Hablamos durante cerca de media hora sobre muchas cosas, de lo que está ocurriendo en el mundo y también del impacto de su anuncio”, declaró al programa de radio estadounidense “Democracy now”.
Por otra parte, Juanita Castro, hermana del líder cubano, dijo que Fidel salió de la unidad de cuidados intensivos.
Sin embargo, los informes no pueden ser confirmados. La Casa Blanca admitió que su país tenía dificultades para lograr informaciones: “Cuba es una sociedad cerrada”, explicó el vocero Tony Snow.