El presidente estadounidense, George W. Bush, rompió ayer el silencio y llamó a los cubanos a “actuar por un cambio democrático”, aunque insistiendo en que se queden en la isla, tres días después de la delegación provisional del poder por Fidel Castro a su hermano Raúl.
“Insto a los cubanos a actuar por un cambio democrático en su isla”, afirmó el presidente norteamericano en una declaración dada a conocer tras un discurso sobre la reforma migratoria en Mission (Texas, sur) y justo antes de iniciar sus vacaciones en su rancho de Crawford.
Bush, que no había hablado todavía sobre la situación en Cuba, se dirigió directamente a los cubanos para garantizar el apoyo de Estados Unidos a los que opten por el cambio y amenazar al mismo tiempo a los miembros del régimen de Fidel Castro que traten de impedirlo.
Más temprano, el vocero del Departamento de Estado Sean McCormack había criticado la decisión de Castro y sostuvo que “el hecho de imponer a Raúl Castro niega al pueblo cubano su derecho a elegir libremente a sus autoridades”.
Raúl sin aparecer
Cuando se cumplieron tres días del traspaso de poder, y sin que haya señales de Raúl Castro, Cuba dijo ayer que el gobernante Partido Comunista es el heredero del presidente Fidel.
En la primera referencia a Raúl Castro, “Granma”, el diario del Partido Comunista, publicó un discurso pronunciado el 14 de junio por el presidente interino en el que sostiene que “únicamente el Partido Comunista (...) puede ser el digno heredero de la confianza depositada por el pueblo en su líder”.
Sin embargo, los cubanos no dejan de preguntarse sobre cuándo podrán ver a Raúl. “Deberá aparecer en algún momento. Eso esperamos todos. No tengo miedo porque aquí todos somos uno”, expresó Antonio Cabana en una calle de La Habana.