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Nadie podía imaginar que a 13 días de su 80 cumpleaños, Fidel Castro, por primera vez desde que llegó al poder en 1959, se vería obligado a alejarse de todos sus cargos y dejarlos provisionalmente en manos de su hermano Raúl, su sucesor oficial.
El hombre que ha llevado las riendas del poder en Cuba durante cerca de medio siglo, se ausentará de sus funciones habituales por tiempo indefinido, según una proclama dada a conocer por su secretario personal, en un hecho sin precedentes.
Acostumbrado a presumir de su buen estado de salud, a bromear públicamente y a desmentir desde rumores de muerte hasta supuestas enfermedades que le han atribuido con frecuencia sus detractores, principalmente en el exilio, Castro asumió hoy la difícil decisión sobre la que aún no se han percibido reacciones.
A pesar de su avanzada edad, Castro ha hecho numerosas demostraciones públicas sobre su capacidad para dirigir interminables reuniones y resistir muchas horas de pie con larguísimos discursos -algunos de hasta casi ocho horas de duración-.
El mandatario cubano no suele hablar sobre su edad, aunque en los últimos meses ha comentado que consideraba un "privilegio excepcional" acercarse a los 80 años.
Su más reciente aparición en los actos del 26 de julio, por el "Día de la Rebeldía Nacional", devolvió la imagen del veterano guerrillero enfundado en su uniforme verde olivo al frente de una multitudinaria manifestación.
Amante de los deportes desde la infancia, mantiene unos hábitos de vida sanos, bajo la estrecha vigilancia de un grupo escogido de especialistas.
Además, está rodeado de médicos en su propio gobierno, desde el vicepresidente, Carlos Lage, pediatra, a lo miembros del buró político José Ramón Balaguer y José Ramón Machado Ventura.
También uno de sus hijos, Antonio, el menor, se ocupa de su salud mientras ejerce su profesión como médico de la selección cubana de béisbol.
Según el doctor Eugenio Selman, uno de los médicos próximos al círculo presidencial e impulsor de un particular "Club de los 120 años" que asesora a la población para mantenerse en forma y llegar a la centuria, Castro es "una inspiración y un ejemplo" porque tiene motivación y un adecuado régimen de vida, con ejercicio y comidas moderadas.
Nadie duda de la fuerza de voluntad de Castro, que fue capaz de abandonar el hábito de fumar tras disfrutar de los puros durante cerca de 50 años.
Con la misma energía sigue con la rehabilitación de las lesiones de la aparatosa caída sufrida en octubre del 2004 tras un acto en Santa Clara, que le causó una fractura en la rodilla izquierda y una fisura en el brazo derecho que precisaron intervención quirúrgica.
Apenas unos minutos después de estamparse contra el suelo, el propio Castro tomó el micrófono para tranquilizar a la población y a los pocos días relató los detalles de su operación en una carta publicada en "Granma", el órgano oficial del Partido Comunista de Cuba.
En su carta, explicaba que en ningún momento, ni siquiera durante la operación, dejó de atender las tareas de Estado ni de dar indicaciones a sus colaboradores.
El suceso supuso un buen susto para Castro, pero no era la primera vez que los cubanos contenían la respiración al verle en problemas porque en junio del 2001, durante un prolongado acto multitudinario en El Cotorro, en las afueras de La Habana, sufrió un súbito desvanecimiento.
Horas después, compareció en un estudio de televisión y bromeó comentando: "fue un ensayo. Me hice el muerto, para ver qué entierro me hacían".
En el 2002, Castro salió al paso de los insistentes rumores sobre su salud debido a su ausencia en actos públicos y explicó con detalle los efectos de una picadura de insecto que le provocó una linfangitis en la pierna izquierda que requirió de un periodo de reposo.
Por primera vez, debido al "mosquito", Castro no pudo asistir a la sesión de la Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP, parlamento) y su lugar fue ocupado por su hermano Raúl.
El líder cubano considera a su hermano menor, quien lo secundó en la contienda armada de la Sierra Maestra contra el régimen de Fulgencio Batista como "el compañero más capaz por su experiencia y méritos" para sustituirlo cuando sea el momento.
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