La normalidad de un día de labores, en la fábrica IFCO System, ubicada en las proximidades del aeropuerto de Atlanta, fue interrumpida abruptamente ayer por varias camionetas repletas con agentes de la Oficina de Inmigración y Aduanas (ICE), que en un santiamén las tenían repletas de inmigrantes indocumentados.
Cerca de medio centenar de personas, todos de origen latinoamericano, fueron arrestados por carecer de documentos que probaran su estancia legal en EUA. Aunque las autoridades migratorias aún no han hecho públicos los nombres y nacionalidades de los detenidos, los consulados de El Salvador y México en Georgia ya están indagando al respecto.
Aparentemente, los oficiales federales sabían que la mayoría de los trabajadores de esa fábrica eran hispanos indocumentados, por lo que decidieron dar el golpe, que también se realizó en otras 11 sedes de la compañía, en ciudades como Houston, Phoenix, Cincinnati, Albany, Indianápolis, Biglerville, Charlotte y Richmond, entre otras.
En la redada de Atlanta fueron detenidos 44 inmigrantes, pero la cifra total de las redadas asciende a cientos de personas. Además, las autoridades también detuvieron a varios ejecutivos de la empresa, quienes pueden enfrentar cargos criminales y fuertes sanciones económicas por contratar los servicios de indocumentados.
Juan Antonio González, un migueleño de 32 años que labora en la compañía desde hace dos años, narró a LA PRENSA GRÁFICA el hecho. “Llegaron de repente y, cuando venimos a sentir, ya estábamos completamente rodeados, fue cuando comenzaron a pedirles a todos una identificación legal estadounidense”, señaló. “Nadie intentó correr, supongo que porque estaban conscientes de que no había salida. Fuimos como 10 personas las que nos salvamos en total”, agregó González, quien está acogido al Estatus de Protección Temporal (TPS).
Ataque a transporte hispano
Por otra parte, tres unidades de transporte, de la empresa Royal Bus Lines, la única compañía hispana de Georgia dedicada a esta rama, fueron incendiadas la madrugada de ayer en el estacionamiento de una iglesia evangélica de la ciudad de Doraville, al norte de Atlanta.
La compañía, que funciona desde hace cinco años, contaba con un total de 16 autobuses medianos, que fueron puestos a disposición de la comunidad latina, para transportarlos de manera gratuita hacia la marcha de inmigrantes del pasado 10 de abril.
Según el colombiano Carlos Ochoa, fundador de la compañía, el costo de cada autobús supera los $35 mil. Sin embargo, reconoce que es mayor el daño emocional que le hacen que el físico, puesto que los automóviles estaban debidamente asegurados, pero que ahora teme que estas acciones puedan trascender a mayores atentados.
Las primeras investigaciones policiales confirmaron que hubo mano criminal en este incidente, pero los oficiales a cargo se negaron a brindar más detalles o los posibles móviles del hecho, para no “entorpecer las investigaciones”.
“La verdad es que no me atrevo a relacionar este incidente con el apoyo que di a los protestantes que marcharon en pro de una reforma migratoria, pero tampoco lo descarto; será hasta que culminen las investigaciones que tendremos algo concreto”, aseguró Ochoa, agregando que nunca recibió amenazas.