El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, pidió al Congreso aprobar este año una reforma migratoria integral, luego de sostener una reunión de una hora con 17 senadores republicanos y demócratas ayer en la Casa Blanca.
“Creo firmemente que tenemos la oportunidad de tener una iniciativa de ley de migración que sea integral en mi escritorio antes de finales del año”, dijo Bush.
Bush expresó que la ley que apruebe el Congreso debe contener mayor seguridad fronteriza, refuerzos en la aplicación interna de las leyes migratorias y un plan de trabajo temporal que no incluya una amnistía automática.
Entre los asistentes a la reunión, se encuentran el líder de la mayoría republicana en el Senado, Bill Frist; el de la minoría demócrata, Harry Reid, y otros senadores como Edward Kennedy, Chuck Hagel y Mel Martinez.
Al final del encuentro en la Casa Blanca, Frist se comprometió a tener un proyecto listo para su votación final en “un futuro muy cercano”, tentativamente antes del 29 de mayo.
El presidente del comité judicial del Senado, Arlen Specter, aseguró: “Después de este encuentro, estoy convencido de que vamos a aprobar una reforma migratoria integral este año”.
Specter dijo que Bush no apoyó ninguna iniciativa particular, aun cuando en un discurso en California calificó como “interesante” la idea de dar un trato especial a los inmigrantes con más de cinco años de residencia en EUA, que es una de las estipulaciones del proyecto Martinez-Hagel que, según los que lo apoyan, cuenta con un amplio respaldo en el Senado.
El influyente legislador demócrata Edward Kennedy señaló, por su parte, estar “profundamente agradecido” por el apoyo de Bush. “Aún nos falta camino por recorrer, pero tenemos el apoyo del presidente”, confió.
El comité judicial del Senado reanudó ayer las audiencias sobre la reforma migratoria y escuchó la opinión de expertos sobre el impacto de los inmigrantes en la economía estadounidense. El debate continuará el jueves.
El secretario de justicia de EUA, Alberto Gonzales, reconoció que su país necesita la mano de obra extranjera, pero reiteró que no habrá amnistías y que tanto inmigrantes como las naciones de donde proceden deberán asumir las consecuencias de sus acciones.
Los cancilleres centroamericanos viajarán la próxima semana a Washington y se reunirán con senadores y congresistas en busca de apoyo para la legalización de los inmigrantes de la región.