El laurel se viste de un níveo plumaje de pequeñas flores, reunidas en panículas terminales que constituyen una excelente fuente de néctar para las abejas. Florece desde enero hasta abril.
Los frutos son nueces pequeñas, de color verde, que al madurar se tornan cafés, de corola persistente, con una semilla. Los pétalos de la corola marchita, que semejan alas, vuelan con el viento y dispersan las semillas.
Se encuentra desde México hasta Argentina y en las Antillas. El laurel es un árbol mediano, alcanza una altura de 19 metros; el tronco generalmente es recto cilíndrico y se ramifica desde el medio tallo. Crece en lugares calientes y secos, a menudo en las lomas; también es cultivado por su excelente madera, como poste de cercas y como árbol ornamental; se encuentra en altitudes de cero a 1,300 metros. La madera de laurel es de gran valor, flexible, textura fina y compacta, con líneas oscuras que resaltan al pulirse; por su resistencia a las termitas se emplea en pilares de salones y corredores, puertas y ventanas, sillas, escritorios, camas de lona y cajas de colmenas.