Cuando Marta Mónchez viajó a Canadá en 1979 nunca imaginó que su vida sería una interminable fiesta.
Después de desempeñarse en varias actividades comerciales, en 1997, Mónchez fundó La Fiesta Ideal, una empresa que inicialmente se dedicó exclusivamente a proveer a la comunidad salvadoreña de todos los elementos necesarios para celebrar sus fiestas y eventos especiales.
“Mi hermana y yo teníamos una agencia de envíos y servicios a El Salvador, y como mi madre siempre se mantenía muy involucrada en los eventos culturales de la comunidad, estábamos al tanto de las cosas que necesitaban para sus fiestas y decidimos empezar a importar recuerdos, globos, tarjetas, flores, piñatas”, explica Marta.
En junio pasado, la empresa cumplió 10 años de exitosa labor comercial. Con el tiempo, a su larga lista de clientes salvadoreños se han agregado miembros de otras comunidades de Montreal y, a través del contacto cotidiano con ellos, Mónchez ha aprendido cómo cada grupo étnico festeja a su manera.
Hoy, esta exitosa empresa familiar, que comenzó a funcionar desde la trastienda de una cafetería, no solo es un negocio que genera rentabilidad para la familia Mónchez, además se ha convertido en un importante agente de transferencia y mediación cultural, ya que muchos franco-canadienses se han interesado por la manera en cómo celebran las fiestas los salvadoreños e hispanos de Montreal.
A la mayoría de ellos les llama la atención las coloridas piñatas. “No solo compran piñatas para cumpleaños sino para otras celebraciones. Ellos vienen con mucha curiosidad a preguntar sobre ellas y nosotros les explicamos cómo llenarlas para que no se lastimen al romperlas”, comenta.
Con respecto a la tierra natal, cuenta que por ahora volver a El Salvador no está en sus planes, influye en ello el hecho de que toda la familia esté en Canadá. Sin embargo, en alguna ocasión viaja, pero cuando las ocupaciones no lo permiten, para aplacar su constante nostalgia, disfruta de las pupusas hechas en casa.