Sonia Dimas, salvadoreña originaria de Cojutepeque, dejó su país hace 23 años con la esperanza de conseguir un futuro mejor para su familia. Sin embargo, cuenta ella, siempre mantuvo la intención de ayudar al prójimo. Por ello, ya establecida en Estados Unidos, comenzó a buscar alternativas para mejorar las condiciones de vida de los niños salvadoreños.
Tocando puertas de amigos y familiares, Sonia, quien es madre de tres, comenzó a trabajar en pro de la niñez, y dio inicio a un trabajo que hace dos años tomó forma en la Fundación Americana-Salvadoreña de Niños con Cáncer.
El objetivo de la institución, que actualmente cuenta con unos 300 colaboradores, es ayudar a los niños que reciben tratamientos oncológicos en el Hospital Benjamín Bloom, de San Salvador.
Sonia, quien funge como presidenta de la asociación, recuerda que el inicio del proyecto no fue sencillo. “Empecé a reunir gente y a plantearles por escrito mi propuesta. Al principio, encontré gente negativa que nos decía que era un proyecto que nunca íbamos a poder afianzar porque era de muchos millones”, explica.
El inicio de un sueño
Aun con unos pocos integrantes, la fundación se registró legalmente a principios de 2005 y comenzaron a pensar cuál sería la mejor alternativa para recaudar suficientes fondos e involucrar también a jóvenes para asegurar un relevo generacional que permita que la institución siga funcionando en el futuro.
Pero el trabajo ya había comenzado un año antes, cuando surgió el Carnaval Salvadoreño, un baile en donde se elige a la reina de la fundación. “Queríamos hacer dos proyectos en uno: ayudar a los niños y enseñarle a nuestros jóvenes que en (el sector de) la salud de nuestro país hay muchas necesidades”.
Esta actividad se ha realizado dos años consecutivos y ya rindió los primeros frutos: en enero de este año donaron al Hospital Bloom equipo médico para que sea utilizado por los niños que se encuentran en el área de oncología, juguetes y artículos de primera necesidad.
Asimismo, la fundación firmó un convenio de colaboración con las autoridades del hospital, que le enviarán los listados de cuáles son los medicamentos o las necesidades primordiales para atender de mejor forma a los menores.
Según Dimas, entre los proyectos a futuro está la instalación de dos albergues, uno donde haya maestros que den clases a los niños que se vean obligados a permanecer hospitalizados por mucho tiempo, y otro para los padres de los menores ingresados.
Este año, el Carnaval Salvadoreño pro niños con cáncer se realizará en julio en Los Ángeles.