Nelson Castillo, de 36 años, nunca imaginó que terminaría la carrera de leyes. De hecho, el ahora presidente de la Asociación Nacional de Abogados Hispanos (HNBA, por sus siglas en inglés) no esperaba realizar estudios superiores.
Nacido en San Salvador, El Salvador, Castillo emigró a Nueva York a los 11 años. A los 16 se salió de la escuela y regresó a su país unos meses. Al volver a Estados Unidos, intentó terminar la secundaria, pero desistió y comenzó a trabajar en una gasolinera. Un día, una de sus clientas le dijo que su vida podía cambiar si iba a la universidad, le regaló los libros y lo motivó a examinarse para obtener el título de bachiller.
Estudió dos años en un colegio superior comunitario y luego completó la carrera de Administración de Empresas en la Universidad St. John, de Nueva York, de donde se graduó con honores.
Pero fue una serie televisiva (“LA law”) la que lo motivó a convertirse en abogado. “Aquella necesidad de seguir aprendiendo y aquel idealismo que la mayoría de abogados tenemos, que por medio de la justicia, de las leyes, podemos hacer grandes cambios y hacer nuestra sociedad mucho mejor de lo que es”, afirma.
Pero el examen para la escuela de leyes fue otro obstáculo. Su puntuación fue baja y las escuelas no lo aceptaron. Solo la Universidad St. John, de donde obtuvo su primer título, le dio el ingreso.
Ahora motiva a otros latinos a estudiar la carrera de leyes, ya que según datos del censo de 2000, en EUA solo el 3.3% de los abogados son de origen hispano, que en su total representa el 14% de la población. “Como abogados tenemos unas grandes oportunidades, podemos desempeñar muchísimos cargos, ser jueces, trabajar en el ambiente corporativo, como defensores, como fiscales”, detalló.
Su propia firma
Luego de aprobar en su primer intento el examen para obtener la licencia para ejercer en el estado de Nueva York, Castillo trabajó como abogado corporativo para varios bufetes. Además, fue interno legal de la Bolsa de Valores de Nueva York y de la Comisión de Seguridad y Comercio de EUA.
Hace cuatro años decidió darle un giro a su carrera y abrió su propia oficina, Castillo Law Firm, en Roslyn Heights, Nueva York, desde donde ofrece sus servicios principalmente a hispanos que viven en la zona.
El salvadoreño, que colabora con las campañas de reinscripción al TPS en Long Island, fue elegido en 2004 presidente de la Asociación Nacional de Abogados Hispanos, que representa los intereses de 27 mil abogados latinos en EUA.