El salvadoreño Mario Quiroz se desayunó el 18 de mayo pasado con una llamada amenazante. “Ustedes deberían estar asustados y no deberían sorprenderse cuando todas sus instalaciones comiencen a volar en pedazos”, dijo la voz masculina, en inglés.
Quiroz es el director de comunicaciones de Casa de Maryland, una de las organizaciones más visibles de protección de los inmigrantes en el área metropolitana de Washington, D.C.
Un día más tarde, el vicepresidente de la institución recibió otra llamada, en la que le dijeron: “Como eres el vicepresidente de casa (de Maryland), no te sorprendas cuando tengas una bala detrás de tu cerebro”.
En una tercera llamada, en el termino de dos días, al número gratuito de la organización, dijeron: “No se sorprendan si alguien hace volar sus instalaciones, mexicanos”.
Pero esas tres llamadas eran apenas las últimas de una cadena de incidentes que Casa de Maryland ha enfrentado desde hace más de un año. En mayo de 2007, el recién inaugurado centro de apoyo a los jornaleros, ubicado en Shady Grove, a pocos kilómetros de Washington, fue incendiado.
En adelante, la organización ha recibido por lo menos nueve mensajes con tono de odio racista.
La institución realizó ayer una conferencia de prensa para denunciar los ataques. En el acto, el comandante de la Policía del condado de Montgomery, Donald Johnson, aseguró que las denuncias se ha tomado “muy en serio” y que investigan de dónde pudieron llegar las amenazas.