Langley Park ha sido por muchos años la puerta de entrada para muchos de los inmigrantes de menores ingresos en el área de Washington, D.C. Sin embargo, la población de policías bilingües del condado de Prince George’s, al cual pertenece esa ciudad, no ha crecido al mismo ritmo.
En esa ciudad hay apenas un policía bilingüe por escuadrón en cada turno. Solo 7% del los 1,157 agentes del condado dominan el español con fluidez.
Así, en algunos casos, las investigaciones y la toma de testimonios en la escena del crimen se vuelve deficiente cuando hay latinos involucrados. En uno de esos caso, el hondureño Amílcar Fuentes, quien sufrió varias puñaladas, murió antes de que agentes pudieran entrevistarlo con un intérprete, con lo cual su testimonio, levantado a través de lo que dijo a transeúntes antes de morir, difícilmente podrá tener validez en una corte.
El capitán de Policía del precinto en donde ocurrió esa muerte asegura que la Academia de Policía del condado hace énfasis en reclutar jóvenes bilingües, de preferencia hispanos, pero que es un proceso que tomará tiempo, ya que, aparte de la barrera del idioma, les tocaría asignar a los recién graduados a una zona peligrosa del área metropolitana.
De allí que, aparte de ofrecer cursos de español a sus agentes no latinos, el condado también ha invertido en duplicar el tamaño de su fuerza antipandillas.