El Parlamento Europeo tiene previsto votar hoy en Estrasburgo (este de Francia) una polémica ley de expulsión de inmigrantes clandestinos de la Unión Europea (UE).
Conservadores y liberales la apoyaron ayer en el debate, dando al texto una teórica mayoría, mientras que los socialistas, verdes y un grupo encabezado por comunistas querían reducir la duración de la detención.
“Tomo acto del hecho que los conservadores del PPE (Partido Popular Europeo) y los liberales se pusieron de acuerdo. Tendrán una mayoría, especialmente si los apoya el grupo Europa de Naciones (derecha ‘euroescéptica’)”, manifestó ayer el presidente de los socialistas, el alemán Martin Schulz.
Sin embargo, otra fuente advirtió que aunque “hay mayoría sobre el papel, siempre puede haber sorpresas, nadie puede predecir el resultado”. “Va a ser una votación al filo de la navaja”, dijo otra fuente tras el debate, añadiendo que habrá discrepancias dentro de los grupos políticos.
El Ejecutivo de la UE estima que hay unos ocho millones de inmigrantes ilegales en el bloque. Más de 200,000 fueron arrestados en la primera mitad del año pasado, pero menos de 90,000 fueron expulsados.
El comisario de la UE, Jacques Barrot, dijo ayer que la ley era necesaria para hacer creíbles las políticas de inmigración del bloque, una postura que respaldan los legisladores conservadores y liberales.
La propuesta ha sido duramente cuestionada por El Vaticano, la Comisión de Episcopados de la Comunidad Europea, organizaciones de defensa de los derechos humanos, partidos políticos y países suramericanos.
El último en unirse a las críticas ya manifestadas por los presidentes de Bolivia y Ecuador fue el Senado uruguayo, que ayer aprobó por unanimidad una declaración de rechazo a la Directiva Retorno para la expulsión de inmigrantes indocumentados de la Unión Europea.