La familia de la salvadoreña que fue dada por desaparecida durante 17 años pide ayuda para comprar un nicho en un cementerio privado porque no tienen confianza en los públicos, según informó ayer el diario The Mercury News en su edición en línea.
Los padres de Vicenta Turcios Sánchez solo tienen en su poder una pequeña urna con las cenizas de quien fuera su hija, pero ellos no desean enterrarla en un cementerio público, ya que consideran que eventualmente podría ser desenterrada. Maira Gorman, sobrina de la víctima y vocera de la familia, aseguró: “Lo único que tenemos de ella son sus cenizas, si las llegan a desenterrar se mezclarían con la tierra”.
Sin embargo, la familia Turcios asegura que no cuenta con los $4,000 que cuesta un nicho en un cementerio privado, por lo que han abierto una cuenta bancaria a nombre de Maira Gorman para recibir donaciones de quien desea ayudar.
Antecedentes del caso
Por 17 años el paradero de Vicenta Turcios Sánchez fue un misterio, hasta que su sobrina encontró una descripción de su anillo de bodas en el sitio de internet Doe Network, creado para ayudar a identificar a desconocidos que han fallecido.
El cadáver de Vicenta fue localizado en enero de 1991, en el condado de Alameda, California, junto a una carretera en una zona boscosa, calcinado y con señales de violencia.
La Policía no ha detenido a nadie en este caso, solo ha interrogado a Óscar Manuel Orellana, ex esposo de la víctima que vive en Estados Unidos. Orellana no hizo un reporte oficial de la desaparición por más de ocho años, hasta que se vio en la necesidad de hacerlo para casarse de nuevo. Los investigadores del caso también buscan a Israel Zelaya, no como un sospechoso, sino como una persona de interés por ser amigo cercano de Vicenta Turcios y, presuntamente, la última persona en verla con vida.