Prestó nueve meses de servicio en Iraq, está en la lista para regresar al campo de batalla en los próximos meses; sin embargo, el salvadoreño Óscar Ramos Reyes, de 30 años, aún no logra obtener su residencia permanente en los Estados Unidos.
Ramos lleva ya 12 años luchando por detener una orden de deportación y obtener nuevamente un estatus legal. La cuenta del número de visitas a la Corte de Inmigración ya la perdió, y el pasado 18 de junio, día en que pensaba iba a poner fin a su lucha, la demora en la verificación de huellas lo obligó a dejar el proceso nuevamente en suspenso.
El compatriota salió hace 21 años de su natal Cabañas para reunirse con su madre, a través de quien consiguió la legalización, pero el status lo perdió cuando a los 17 años Ramos cuando se vio enredado en un incidente con la Policía. El joven decidió declararse culpable del delito por el que lo acusaban, pero nunca supo las consecuencias que traería.
En el anhelo de recuperar su residencia decidió responder al llamado de la Marina, y peleó en Iraq por nueve meses. A su regreso, el cuscatleco aplicó a la ciudadanía estadounidense. La solicitud también fue rechazada.
El próximo mes Ramos tendrá que regresar a la corte con la esperanza de que el juez ratifique la decisión de darle la residencia.