En un hecho histórico en Estados Unidos, 18,428 inmigrantes obtuvieron la ciudadanía de ese país en un mismo día. El récord se logró ayer en Los Ángeles, California, y El Salvador nuevamente fue el segundo país en aportar más nuevos ciudadanos, con 1,882 compatriotas que podrán votar en las elecciones de noviembre próximo.
Inmigrantes de más de 100 países se distribuyeron en tres turnos para hacer su juramento en el Centro de Convenciones de Los Ángeles.
El Servicio de Inmigración y Ciudadanía (USCIS) enmarcó esta ceremonia en un esfuerzo por evacuar el rezago que hay en los procesos, esto debido al aumento de un 300% en los meses de junio y julio antes de que subieran las tarifas. “Hemos hecho un gran esfuerzo para procesar las solicitudes, y este año podrían continuar las ceremonias masivas y seguiremos rompiendo el récord”, dijo Sharon Rummery, vocera de USCIS.
Aunque en todas las ceremonias de naturalización los militares tienen un espacio de honor por sus servicios, ayer, por la magnitud del acto, se redujo el tiempo y no permitió que se rindiera el tributo acostumbrado. Sin embargo, Jaime Gómez, compatriota y miembro del Ejército, dijo que no necesita un reconocimiento, que ya es suficiente honor pertenecer a las fuerzas militares de los Estados Unidos, y que ayer, por fin, pudo decir que esa bandera que ha defendido dos veces en Iraq es suya.
Gómez llegó a Los Ángeles en 1983, cuando tenía 11 años, agarrado de la mano de su padre pasó la frontera para reencontrarse con su madre. Después de muchos años de lucha como indocumentado, Gómez logró el sueño que tuvo al llegar a suelo estadounidense: ser militar.
“Siempre quise estar en el Army (Ejército) y no había podido entrar por los papeles, pero cuando me llegó la residencia ingresé, y mientras pueda me quedaré allí sirviéndole a este país”, dijo el connacional que reconoce que no ha regresado a su natal San Martín ni siquiera de visita.
Al lado de Gómez estaba, con su impecable uniforme de los Marines, Óscar Fuentes, de 27 años, quien también se sentía orgulloso de haber sido de los primeros militares en prestar servicio en Iraq. Y aunque llegó hace tan solo ocho años a EUA y con estatus de residente legal, el compatriota decidió aceptar el llamado de la milicia a los seis meses de estar en el país. “Soy guanaco puro, por eso mismo quiero triunfar y este es un paso para lograrlo”, advirtió.