El Centro de Ayuda para Familias Latinoamericanas (CAFLA), que busca
combatir la violencia intrafamiliar y brindar apoyo a los latinoamericanos
recién llegados, abrió sus puertas gracias a la iniciativa de la salvadoreña
Cecilia Escamilla, actual directora, y el apoyo de la alcaldía de Montreal.
Hace 20 años, cuando Escamilla llegó con su familia como refugiada a Canadá, sufrió el desajuste social que genera el cambio de país. Los primeros años, la abogada oriunda de San Salvador trabajó como obrera en una fábrica.
Motivada por el deseo de superación, continuó sus estudios como tecnóloga legal mientras trabajaba largas jornadas en la fábrica.
Al completar sus estudios, Escamilla comenzó a trabajar en el Centro de Investigación Contra la Discriminación Racial, para la comunidad china de Montreal, donde durante seis años aprendió a vincularse con varios organismos oficiales de asistencia social.
Voluntaria
Pero Escamilla quería ayudar a sus compatriotas a resolver los graves problemas de adaptación y violencia que afectan a muchos, así que comenzó a ofrecer sus servicios como voluntaria y consejera a jóvenes y familias salvadoreñas y latinoamericanas en Montreal.
Para ella, la causa fundamental de la violencia social y doméstica está en la fragmentación de la familia, ya que los padres, al tener que trabajar largas jornadas dejan de atender a sus hijos.
“Muchos jóvenes crecen solos y caen presa fácil de una sociedad consumista, abandonan sus estudios y buscan trabajos para obtener dinero y comprar cosas”, dijo.
Por esa razón Escamilla decidió fundar CAFLA en el sótano de su casa. La aceptación de su trabajo por parte de las comunidades hizo que la organización creciera.
Entre otras cosas, la asociación coordinaba actividades para ayudar a los jóvenes hispanos y haitianos a tener acceso a bolsas de estudios y para conseguirles apadrinamientos que les ayudara a continuar su educación.
El crecimiento en la participación de la comunidad hizo que el espacio en el sótano de Escamilla no fuera suficiente para que el centro desempeñara sus funciones. Por esa razón, la compatriota hizo contacto con la alcaldía de Montreal, a quienes mostró las metas y resultados obtenidos por CAFLA.
En respuesta, el alcalde de la ciudad le proporcionó la planta alta del edifico donde funciona la piscina municipal, en el barrio latino de la ciudad, para ubicar su centro de operaciones. “El municipio también nos donó los muebles, las computadoras y los elementos de trabajo”, agregó Escamilla
La asociación cuenta ahora con médicos, biólogos, nutricionistas y estudiantes que prestan servicios a las personas que lo necesiten.