Fósiles. El salvadoreño Juan Carlos Cisneros muestra algunos de los fósiles que estudia en Sudáfrica.
Tras las huellas del pasado

Aleyda Valdez
departamento15@laprensa.com.sv

El paleontólogo Juan Carlos Cisneros reside desde hace dos años en Sudáfrica, país en donde investiga los fósiles de una familia de reptiles que habitaron en la tierra hace varios miles de años.

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En el pequeño museo del instituto de paleontología Bernard Price, en la universidad de Witwatersrand, en la ciudad de Johanesburgo, el salvadoreño Juan Carlos Cisneros analiza varios fósiles y reconstrucciones de animales prehistóricos.

Desde hace dos años, el salvadoreño estudia en Sudáfrica un doctorado en Paleontología, ciencia que define como “el estudio de fósiles bastante antiguos”, explicando que lo “antiguo” es algo que tiene más de 10 mil años.

En este campus universitario, de apariencia apacible, por donde pasaron los premios Nóbel Nelson Mandela y Nadine Gordimer, el salvadoreño, de 31 años, tiene una vida más bien agitada. Consume largas jornadas en visitas a museos para el préstamo de fósiles, en investigaciones en el laboratorio y en traslados al desierto para la búsqueda minuciosa de más fósiles.

Cisneros está volcado al estudio de los fósiles que pertenecen a una familia de reptiles que existieron en el período triásico. Se llaman “Procolophonidae”, y sólo han sido encontrados en Brasil, la Antártica y Sudáfrica, dado que en esa época los continentes estaban juntos.

“Tengo 100 ejemplares. Estos han sido descritos como especies diferentes, pero en estos momentos creo que todos son una sola especie”, comenta.

De aspecto sencillo y hablar suave, su apariencia esconde un hombre amante de la ciencia.

El compatriota está acostumbrado a ser el único en varios aspectos: es el único salvadoreño en la universidad, único paleontólogo del país y uno de cinco investigadores en el mundo que estudian a la familia Procolophonidae. Los otros cuatro son de nacionalidad Rusa, Canadiense, China y Australiana.

Cisneros comenzó sus estudios como becario en Brasil, donde pasó 7 años estudiando una licenciatura y una maestría. Fue ahí donde inició sus investigaciones sobre los fósiles de esta familia de reptiles y le nació el interés por África, a donde viajó a examinar algunos vestigios.

Sudáfrica se le presentó como la oportunidad más clara para profundizar sus investigaciones, dado que en este país es donde más fósiles existen de esta familia.

Al concluir su doctorado piensa continuar un postdoctorado en una institución brasileña dedicada a investigaciones. Muy lejos está la opción de regresar a su país de origen. “En El Salvador no veo interés en llevar a alguien para hacer esto”.

Por más exótica que parezca su profesión, Cisneros está convencido de qué es todo lo contrario.“Muchos niños te van a contar que les gusta los dinosaurios. No es algo tan raro y lo se porque nos dicen: ‘cuando sea grande, también voy hacer paleontólogo’. Lo raro es llegar al final y realmente hacer eso”.

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