El condado de Whitfield, ubicado al noroeste de Georgia, comenzó esta semana la implementación del programa 287(g), que permite deportar a los extranjeros indocumentados que son detenidos por cualquier causa.
El 287(g) es un acuerdo entre el Departamento del Alguacil local y el Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés), que autoriza a los carceleros a abrir procesos de deportación a los inmigrantes que cometen algún delito, incluso por faltas menores como conducir sin licencia.
El ICE proveyó a la oficina del Alguacil equipo tecnológico que incluye una base de datos que facilita la búsqueda de personas que pueden encontrarse indocumentadas en el país o que ya tuvieron deportaciones previas.
Apenas unas horas después de iniciado el controversial programa, el lunes pasado, uno de los agentes ingresó los datos de una mujer hispana que fue arrestada por manejar con una licencia suspendida.
La mujer, cuyo nombre no fue revelado por las autoridades, se encuentra en el país de manera indocumentada, por lo que será enviada a un centro de detención para su posterior deportación, informó el diario del condado The Daily Citizen.
El comisario Scott Chitwood, aseguró a otro periódico local que solicitó su participación en este programa “porque la presencia de los indocumentados en Dalton ha aumentado mucho los últimos años”, refiriéndose a la población en general y no solo a quienes cometen delitos.
Dalton, es una de las principales ciudades del condado, y además una de las que alberga mayor número de hispanos en todo el estado, posiblemente por la innumerable cantidad de fábricas de alfombras que posee.
“Cuando el detenido haya cumplido su condena, habrá una orden de deportación y de esta manera no se les volverá a enviar a las calles”, argumentó Chitwood.
Whitfield no es el primer condado de Georgia en adoptar el 287(g). En julio de 2007 lo incorporó Cobb y en abril de este año hizo lo mismo Hall. De estos condados han sido deportados 76 y 6 salvadoreños, respectivamente.
Antes de tomar la decisión de implementar el programa, las autoridades de Whitfiel aseguran que llevaron a cabo un estudio donde se determinó que casi una cuarta parte de todos los arrestados en el condado eran indocumentados.
“Nuestro trabajo es detectar el estatus migratorio de los detenidos y entregar con inmigración a quienes no tengan papeles. No haremos redadas ni capturaremos gente por su raza”, indicó el teniente West Lynch.
Sin embargo, pese a esa declaración, los foráneos residentes en ese condado están atemorizados.
“Hay temor e incertidumbre por lo que pasará”, reconoció María Guijón, presidente de la Coalición de Líderes Latinos (CLILA), una organización hispana en Dalton, que incluso ha convocado a una reunión comunitaria a fines de este mes para tratar el problema. |