La historia trata sobre el piloto aviador Enzo Rubio, quien se ha destacado en el país de los canguros de una manera peculiar.
Su temple y deseo de superación le han permitido un espacio muy importante como piloto de la aerolínea australiana Qantas donde ha llegado a tripular un avión de dos pisos y con capacidad para más de 400 personas.
El reto no fue fácil para este compatriota, pues fueron cerca de mil 500 personas las que aspiraban al puesto que él ocupa desde el pasado mes de mayo. El proceso de selección de esta reconocida aerolínea tardó todo un año, luego del cual eligieron a 12 aspirantes, Enzo entre ellos, quienes continuaron con el proceso de capacitación.
“Es muy interesante, la capacitación, y determinante, pues pasamos en un simulador, que como su nombre lo índica es totalmente parecido a un avión de Qantas; tiene la misma máquina, el equipo, las turbulencias. Se hace lo mismo que en un avión normal, lo más exacto que se pueda. Eso nos da mucha confianza”, comentó el piloto.
Su escuela primaria
Los inicios de Enzo fueron con una aerolínea salvadoreña, donde además de adquirir una gran experiencia, tuvo excelentes compañeros. “Me siento muy orgulloso de haber pertenecido a esa aerolínea, fueron casi cinco años con ellos, y realmente creo que esta es una de las razones por las que hoy estoy donde estoy”, afirmó.
En El Salvador, Rubio tuvo un registro de casi 5 mil horas de vuelo, lo que según él, le dio la confianza para optar a un puesto de piloto en Qantas, además de contar con la ventaja indiscutible de tener la nacionalidad australiana.
Vuelo con el corazón partido
Este joven aviador de apenas 30 años de edad, con muchas horas de vuelo por delante, considera que lo más difícil de todo ha sido la separación temporal con su prometida, quien vive en El Salvador.
“El primer vuelo lo hice el cinco de agosto a Hong Kong; me siento muy satisfecho, no estuve nervioso, es más ansiedad de estar de nuevo con mi prometida”, dijo.
El aeronauta asegura que el matrimonio, pactado para el próximo marzo, marcará el inicio de una nueva vida en Sydney, Australia, donde ha planeado radicar.
“No podríamos vivir el uno sin el otro y realmente sentimos que ya estamos preparados para casarnos”, dijo.
Como piloto de la principal aerolínea australiana, Enzo viaja constantemente a ciudades como Los Ángeles, Nueva York, China, Singapur y otros países de África.