La comunidad estadounidense conmemoró el pasado lunes la entrega y el valor de todos los soldados caídos en combate, justo cuando se cumplían nueve meses del fallecimiento, en Iraq, de Rogelio Antonio Ramírez.
José Ramírez, oriundo de San Vicente y padre de Rogelio, se esfuerza por mantener vivo el recuerdo se su hijo, y del aporte que hizo en las cinco semanas que estuvo en el golfo Pérsico, donde había decidido viajar el 19 de julio del año pasado.
“Dicen que fue un héroe, que quedó en el pasado, pero para las madres de los soldados a los que mi hijo les salvó la vida sigue estando en el presente, aquí la gente se olvida rápido, y eso no lo voy a permitir”, advirtió
Con tan solo 21 años, Ramírez falleció el pasado 26 de agosto en Al Anbar (Iraq). La noche anterior a su muerte, el convoy en el que viajaba el compatriota fue atacado, y él logró salvar la vida de dos compañeros. Murió al día siguiente cuando se dirigía a recuperar los vehículos destruidos durante el ataque.
Las lágrimas aún ruedan por las mejillas del padre del salvadoreño, y por los de Carla López, la novia del soldado. En medio de las conmemoraciones del Memorial Day, José Ramírez lideró una ceremonia en honor de 10 de los marines de Pasadena que han fallecido en Iraq. Ocho de los caídos en combate de esta ciudad son de origen hispano.
“Siempre lo tendremos presente, y no olvidaremos su valentía, él está vivo en nuestro corazón”, dijo Marely Ramírez.
Las medallas del corazón púrpura y a la hazaña fueron exhibidas como pruebas del coraje que mostró el connacional.