Los mexicanos vinieron al país por una sola razón: atraídos por la paga en dólares que ofrecía la empresa para la cual trabajaban.
Sin embargo, desconocían si la compañía había hecho los trámites adecuados para garantizar su estancia legal en El Salvador.
“A nosotros solo nos contrataron y nos trajeron para El Salvador”, aseguró uno de los extranjeros, quien declinó ser identificado.
Explicó que aceptaron el trabajo con la esperanza de recibir mayores ingresos, esto debido a que sabían que en El Salvador circula el dólar.
“No es mucha la diferencia, pero al mandarlo para allá se hace un poquito más, además aquí la vida es un poco más barata”, aseguró otro de ellos.
El hospedaje y la alimentación corre por cuenta de sus empleadores, de ahí que, explican: “Nos sale bien, porque solo gastamos en lo que queramos comprar y en tarjetas para llamar a la familia”.
La mayor parte del grupo viene del estado de Coahuila, fronterizo con Estados Unidos, por lo que la migración no es algo nuevo para ellos, aunque es la primera vez que viajan al sur y no al norte para mejorar sus ingresos.