La Ley de Extranjería no establece ninguna limitante para que los extranjeros que debieron salir por violar su estatus migratorio puedan reingresar si realizan los trámites debidos.
El director general de Migración, Rafael Álvarez, señaló que, en ese sentido, la legislación salvadoreña no es antiinmigrante, y cita el ejemplo de los braseros de Nicaragua y Honduras. “El Salvador es uno de los pocos países en el mundo que tiene un programa de braceros”, aseguró.
El funcionario señaló que estos casos no son comunes; el más reciente ocurrió en 2007, con una compañía del oriente del país que había contratado a casi 200 albañiles nicaragüenses, pero no tramitó los respectivos permisos de trabajo, por lo que a todos se les ordenó salir del país.
El Código de Trabajo establece limitantes en cuanto al porcentaje de empleados extranjeros que una empresa puede tener y el salario que devengan en comparación con los salvadoreños. Verificar que estas condiciones se cumplan es responsabilidad del Ministerio de Trabajo, al cual las autoridades migratorias solicitan una evaluación. El permiso de trabajo para no centroamericanos cuesta en promedio $87.