El ministro de la Defensa, Atilio Benítez, aseguró ayer que no existe ningún indicio claro de que los 14 lanzacohetes encontrados en San Pedro Sula, Honduras, procedan de las bodegas del Ejército salvadoreño.

De acuerdo con el ministro, el armamento fue distribuido con un lote “x” en toda el área centroamericana, por lo que estimó que puede ser de cualquier país vecino, incluyendo a Honduras.

Benítez argumentó que la investigación de este caso inició en mayo de 2011, cuando se conoció del hurto de granadas que estaban destinadas a destruirse. “Tienen la duda que algunos lanzacohetes pudieran estar allí, pero esa duda la tienen desde 2011, pero le dan nombres diferentes, pero se trata de las mismas granadas”, agregó.

El funcionario reiteró que no pueden proporcionar mayor información del caso porque puede afectar las investigaciones que actualmente sostiene la Fiscalía; no obstante, indicó que la institución no puede estar exenta de la extracción de armamentos de las bodegas por militares que trabajan en el área.

El ministro no descartó que existan más efectivos militares, de los ocho que han sido procesados internamente y en un juzgado Civil, por el hurto de los artefactos explosivos en 2011. Asimismo, indicó que altos mandos podrían estar involucrados en el hecho.

Según Benítez, la Fuerza Armada apoya a la Fiscalía con documentación e información a fin de que el caso finalice.

Control de armas

El ministro detalló que se tendrá un equipo que controle las armas que ingresarán a la Fuerza Armada como parte del decreto de la ley transitoria para la entrega voluntaria de armas ilegales. “Habrá una delegación que tomará nota de las características y el estado y esto va a tener un control exagerado”, manifestó.