El abandono de la técnica tradicional de cultivo del café a la sombra de árboles diversos, en favor del “cultivo al sol”, podría haber agravado el brote actual de roya que afecta a las plantaciones de América Central y México, según indicó el ecólogo John Vandermeer, de la Universidad de Michigan (UM).

Vandermeer, junto con su colega Ivette Perfecto, de la Escuela de Recursos Naturales y Ambiente (SNRE, por su sigla en inglés) de la UM, estudia la compleja trama de interacciones entre los organismos que residen en un cultivo de café orgánico (ubicado en Chiapas, México), incluidos varios insectos, hongos, aves y murciélagos.

Vandermeer dijo que más del 60% de los árboles en sus parcelas de estudio ahora han perdido por lo menos el 80% de su follaje debido a la roya del café. El 30% de los árboles no tiene hojas, y casi el 10% ha muerto.

Según el ecólogo, en los últimos 20 y 25 años muchos cultivadores de café latinoamericanos, en un esfuerzo por aumentar la producción, han convertido sus cultivos al método de “café al sol”, que conlleva la disminución o eliminación de los árboles que dan sombra. Vandermeer sospecha que el cambio puede haber contribuido a la gravedad de este brote de roya del café.

El paso al cultivo al sol resulta en una descomposición gradual de la compleja red ecológica que se encuentra en las plantaciones a la sombra. Un elemento de esa red es el hongo de halo blanco, que ataca a los insectos y también mantiene controlada la roya.

El uso generalizado de pesticidas y fungicidas y el bajo nivel de biodiversidad que se encuentra en las plantaciones “al sol” probablemente han contribuido a la decadencia del hongo de halo blanco en años recientes, señaló Vandermeer.