La crisis crediticia en Estados Unidos (EUA), que prevé pérdidas de un billón de dólares, no frenó las iniciativas a favor del libre comercio en América Latina, donde México, Brasil, Chile y Perú reforzaron su afán por sellar acuerdos con China e India.
Ni el gobierno comunista de Cuba escapó de la tendencia. En marzo celebró como un triunfo de la Revolución la ratificación en el Senado chileno, con votos de la derecha, de un convenio que redujo los aranceles mutuos.
El apoyo a la estrategia de libre comercio, con matices entre países y bloques, descansa en cambios surgidos bajo la actual integración económica, impulsada a mediados de la década pasada con iniciativas como Mercosur y ALCA.
Las exportaciones latinoamericanas, por ejemplo, suman hoy $750,000 millones, cifra que triplica los valores de 1995. Coincidencia o no, la pobreza y el empleo también mejoraron. Hoy solo una de cada tres personas es pobre en la región.
Pero los beneficios no fueron iguales. México, Brasil, Chile, Venezuela y Argentina acapararon un 82% de los envíos en 2007, según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL). En 1995, esa cifra subía a 71%.
Tras ellos, Ecuador, Perú y Costa Rica duplicaron y triplicaron sus exportaciones, teniendo como principal destino EUA.
Hoy, empero, todo indica que el gigante del norte no está en condiciones económicas ni políticas de liderar la zona de libre comercio que el presidente Bill Clinton prometió para América.
El mandatario estadounidense, George Bush, que dejará la Casa Blanca el 20 de enero, ni siquiera logró que el Senado de mayoría demócrata aprobara el tratado de libre comercio con Colombia, principal aliado de Washington.