Leonor Calderón, representante del Fondo de Población de la Organización de las Naciones Unidas (UNFPA), aseguró ayer, durante la presentación oficial del Censo de Población y Vivienda, que la metodología utilizada es de alta calidad, rigurosa y enmarcada en parámetros internacionales, pero con cierto margen de error.
“No es perfecto, obviamente tiene un porcentaje de omisión contemplado por los demógrafos para el análisis de los datos”, afirmó, sin proporcionar detalles. Agregó que el tiempo transcurrido entre la finalización del censo y la entrega de resultados entra en los parámetros obtenidos en trabajos similares hechos en Latinoamérica.
Yolanda de Gavidia, ministra de Economía, señaló que el desarrollo de dicho censo fue “la mayor operación civil en tiempos de paz, par actualizar los datos del censo de 1992, que permiten medir las transformaciones ocurridas en el país”.
Para desarrollar el trabajo, el país fue dividido en 12,426 segmentos de vivienda, resultando 1.6 millones de casas censadas. Fueron utilizadas 2.8 millones de boletas y se generaron 18,000 empleos.
Para Calderón, los resultados obtenidos reflejan grandes cambios, producto de largos períodos intercensales de 21 y 15 años.
Además, indicó que poner toda la información al alcance de la población “es una fase de gran importancia, lo que le da sentido al censo”.