Analistas consultados coinciden en que el efecto de la crisis inmobiliaria de Estados Unidos no tendrá un impacto inmediato en el país, pero reconocen que hay áreas más vulnerables que otras, que sí podrían enfrentar algún impacto.
Tal es el caso del envío de remesas, cuyo crecimiento se vería reducido. “Si la economía americana se ve afectada en la industria de la construcción, pues es probable que haya una reducción en el incremento de las remesas”, afirmó el analista financiero, Rafael Castellanos.
“En términos de remesas, el efecto solo puede venir en la medida que el mercado hipotecario de Estados Unidos siga siendo golpeado, y que los niveles de construcción nueva se vean reducidos. En ese caso, las posibilidades del empleo hispano caerían, reduciéndose las remesas de los empleados hispanos que trabajan en el sector”, explicó por su parte Mauricio Choussy, director de la calificadora Fitch Ratings en El Salvador.
De hecho, ayer un sondeo sobre la construcción de casas en Estados Unidos denota que esta habría caído en julio debido a que la persistencia de inventarios y los estándares de préstamos hipotecarios más ajustados disminuyeron el número de potenciales compradores.
El otro flanco débil frente a un escenario de bajo poder adquisitivo en EUA son las ventas que El Salvador realiza a esa nación. “Los flujos de demanda por exportaciones podrían caer y eso afectaría también el desempeño de la economía salvadoreña”, advirtió Choussy. “Nos puede afectar en las exportaciones, ya que es nuestro principal socio comercial, a donde van la mayoría de exportaciones. En general, las exportaciones se verían afectadas”, agregó Castellanos.
El año pasado, de $5,513 millones exportados, $2,006 fueron a EUA, es decir, 57% de las exportaciones totales del país.
Flujos de capitales
Adicionalmente, la restricción del crédito y la falta de liquidez en el mercado estadounidense también moverían a los grandes inversores a ser más cautelosos con la inversión de su capital en países en vías de desarrollo.
Para Rafael Barraza, director de la Escuela Superior de Negocios (ESEN), esto se traduce en menos flujos de dinero llegando a las economías emergentes. “Lo más preocupante sería el rumbo que tomarían los flujos de capitales, hay que ver cuánto se revierten las inversiones, hubo una racha de compras en países en desarrollos, un boom en mercados bursátiles”, afirmó.
En cuanto al rumbo de las tasas de interés locales, algunos analistas piensan que tendería a “ajustarse” (subir), aunque aún no hay un consenso sobre el tema, y más bien priva la cautela.