Cuba, que abrió sus empresas estatales a la inversión extranjera en plena crisis de los años noventa, se prepara para una segunda fase de apertura, pero con una economía consolidada y “sin cometer los errores del pasado”, aseguró la ministra de Inversión Extranjera, Marta Lomas.
“Estamos estudiando qué cosa podemos hacer con la inversión”, dijo Lomas. “La línea es hacer lo que haga falta al país como complemento a su desarrollo”, añadió.
El Ministerio de la Inversión Extranjera estudia con el resto de organismos del Estado las necesidades y presentará propuestas a los empresarios a inicios de 2008. Por el momento, señala, se buscarán socios para inversión extrahotelera en turismo: “Queremos desarrollar también parte de la infraestructura hotelera con inversión extranjera: campos de golf, parques temáticos”.
El 26 de julio, el presidente interino de Cuba, Raúl Castro, anunció un aumento de la inversión extranjera en el país, pero sin cometer los errores del pasado. Esos errores, según Lomas, fueron aceptar “pequeñas inversiones”, no escoger bien a los socios, propuestas que aportan capital de trabajo y no tecnología o mercado, que es lo que precisa el país.
El gobierno del ahora convaleciente Fidel Castro, que mantenía un bajo nivel de inversión extranjera a fines de los ochenta, recurrió a esta en plena crisis económica de los novena, tras la caída del bloque comunista encabezado por la Unión Soviética.
La apertura iniciada en 1993 como parte de un paquete reformista aceptó la inversión conjunta con el Estado, lo que se reguló en 1997 con una ley.
Las empresas mixtas sobrepasaron las 430, pero 14 años después solo existen 236, pues se han extinguido contratos y se favoreció la entrada de compañías de Venezuela y China, aliados políticos y económicos de Cuba, así como otras inversiones de gran envergadura, como la prospección petrolera, y aprovechamiento del gas para la generación eléctrica.
“Hoy estamos en condiciones de poder ampliar la inversión”, señaló la ministra, satisfecha de los resultados de las empresas que operan en el país: facturaron más de $3,000 millones en 2006, más del 50% de las exportaciones de bienes y servicios de Cuba.
“Las utilidades de ambas partes han crecido considerablemente y el cierre de este primer semestre (2007), ha sido muy bueno”, añadió.
Según previsiones del viceministro de Economía, Alfonso Casanova, el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) de Cuba será de 10% en 2007, como estaba previsto.
“Ese crecimiento estará sustentado en cambios en la estructura sectorial del PIB, mayores exportaciones de productos y servicios, ahorro en el consumo de energía, así como en la reorientación geográfica del comercio exterior cubano”, señaló Casanova.