Dos claves: un memo y la escasa información

Si algo influyó en quienes están convencidos de votar “no” es el intento del ya ex vicepresidente Casas de hacer una campaña de temor ante el posible rechazo.

ENVIADACOSTA RICA/KARLA RAMOS
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Imprimir Enviar nota Fecha de actualización: 10/7/2007

En su hombro ha colgado la manta, mientras intenta convencer con gestos a sus dos oyentes de por qué votar por el “no”. Luisa, quien trabaja limpiando cuartos, es una de las costarricenses que asegura que el “no” ganará en las urnas y confía en que eso se traduzca en comercio justo, aunque esas dos palabras no puedan ser más explicadas por sus labios.

“Miren, es que si no, se van a acabar las medicinas”, explica, y parece convertirse así en una replica de los promotores del “no”, quienes han cuestionado cómo los acuerdos sobre las patentes en medicamentos y agroquímicos del CAFTA pondrían en riesgo los bajos precios de medicamentos en Costa Rica y en apuros a la Caja del Seguro Social.

Los dos oyentes, guardias de seguridad, no parecen del todo convencidos como no lo están 390,000 costarricenses, el 15% que se estima está indeciso en su voto.

Carlos González, un vendedor del centro de la capital dice que antes estaba indeciso, pero que ahora votará por que no se apruebe el CAFTA. “Es un deber y un derecho”, afirma, y explica que como en México se fueron a la quiebra pequeños agricultores luego del acuerdo, no permitirá que eso pase en Costa Rica. “Aquí, los del campo ni siquiera saben qué es el TLC, solo piden nuestros votos”, se queja mientras vende sus discos.

Julio Morel, sin embargo, un joven estudiante -un grupo que apoya el no totalmente, según Alberto Trejos, ex ministro de Comercio y ex negociador del acuerdo- dice que votará por el no porque no confía en el Gobierno tras conocer el memorandum que trabajó el exvicepresidente Kevin Casas. “Mire, si antes alguno estaba dudando, con esto creo que ya se fueron con el ´No´”.

Tras la carta de advertencia desde Estados Unidos, el ministro de la Presidencia, Rodrigo Arias, espera que los del “no” y los indecisos “ya estén mejor informados” y voten por el “sí”.

Las cartas están echadas, y si al menos el 40% de los costarricenses acude a votar, mañana se sabrá el futuro del TLC.

AP/LA PRENSA
Del referendo
Según la ley de referendo nacional, un 40% mínimo de los ciudadanos debe acudir a votar para validar los resultados.
El resultado es vinculante al gobierno; por lo tanto, un “no” implica un rechazo al tratado de libre comercio con Estados Unidos, y un “sí” implica la obligación de aprobarlo.

Según diferentes casas encuestadoras, un 15% de la población está indecisa, y esa porción podría ser la clave para que triunfe el “sí” o el “no”. Ayer la campaña arreciaba.

Los diferentes sectores están divididos. Algunos justifican por qué se oponen, pero otros no lo hacen. Igual ocurre con quienes están de acuerdo con votar por el “sí”.

El resto de países centroamericanos ya tiene aprobado el tratado de libre comercio, y otros países de Suramérica están pendientes de avanzar en sus negociaciones bilaterales.