Tombini citó algunas señales que ya evidenciarían esa recuperación y alegó que, por ser una economía relativamente cerrada al exterior, Brasil tiende a sufrir menos las consecuencias de las crisis internacionales.

Según Tombini, Brasil atraviesa lo que calificó como “una típica desaceleración cíclica” por primera vez en muchos años, que debe ser superada en el segundo semestre, cuando la economía recuperará su ritmo de crecimiento.

“Ya existen algunas señales de crecimiento más fuertes en el segundo semestre”, pese a que la desaceleración mundial prosigue, afirmó el presidente del Banco Central.

“Estamos convencidos de que el crecimiento del tercer trimestre en términos anualizados será mucho más fuerte y que en el último trimestre podrá llegar al 4%”, agregó.

Entre las señales de recuperación citó la elevación de los créditos en junio, la reducción de los inventarios de las fábricas y la reacción de la producción industrial gracias a la devaluación del real frente al dólar.