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El Gobierno español presentó ayer una amplia reforma financiera que contempla la creación de un banco malo para gestionar suelo, vivienda y activos devaluados por el colapso inmobiliario, una condición impuesta por Europa para liberar el préstamo de hasta $125,000 millones concedido a España para sanear su sector bancario.

Es la quinta reforma del sistema financiero español desde el pinchazo de la burbuja inmobiliaria en 2008.

La nueva ley, que entra automáticamente en vigor, alumbra una Sociedad de Gestión de Activos, lo que se conoce popularmente como banco malo. La sociedad comprará activos tóxicos, como suelo, promociones y viviendas vacías en manos de los bancos para venderlos y generar beneficios con un horizonte temporal de entre 10 y 15 años, cuando supuestamente el ciclo económico sea más favorable que el actual, en el que la economía atraviesa su segunda recesión en cuatro años y soporta un desempleo de casi 25%.

Solo los bancos con ayudas públicas o nacionalizados podrán soltar lastre de sus balances enajenando esos activos devaluados al banco malo, que estará participado en un porcentaje bajo por el Estado y en su mayoría por iniciativa privada. La clave será el dinero que se pague a los bancos por esos activos, que figuran en sus cuentas a precios irreales, ya que el colapso de la construcción ha deteriorado mucho su valor.