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El Salvador, una década con el dólar

En enero de 2001, el país amaneció transando con el billete verde. El cambio tuvo resistencias, pero tras una década con la moneda que sustituyó al colón los salvadoreños se han acostumbrado. Los economistas reconocen las ventajas que ha traído ante la crisis económica. No hay marcha atrás.

Escrito por Keny López/Lourdes Quintanilla
Sábado, 31 diciembre 2011 00:00
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El beneficio grandísimo (de la dolarización) es el de tasas de interés mucho más bajas y de plazos más largos.”

Luis Membreño, analista económico

No estamos desdolarizando el país, se descarta la desdolarización en el país; por lo tanto, para mí, capítulo cerrado.”

Mauricio Funes, presidente de la República

Hay momentos donde se quiere ser un poco más expansivo fiscalmente y la dolarización lo dificulta.”

Roberto Rubio, director ejecutivo de FUNDE

 

Estamos ‘enchibolados’, yo no entiendo la dolarización, pero tengo que aprender.” Con esta frase, Joaquín Meléndez, un vendedor de llantas usadas en Santa Ana, comenzó a vivir su experiencia con el dólar el 1.º de enero de 2001. Apenas comenzaba a circular el billete verde en El Salvador tras la aplicación de la Ley de Integración Monetaria.

Esta ley fue anunciada por el entonces presidente de la República Francisco Flores el 23 de noviembre de 2000. Aunque el FMLN –el opositor del gobierno– no votó a favor, el decreto legislativo 201 tuvo luz verde por mayoría simple (49 votos) el 30 de noviembre de 2000. Entraba en vigor en poco más de un mes.

 

No faltó quien intentara derogar la ley. Fue adversada por recursos de inconstitucionalidad interpuestos ante la Corte Suprema de Justicia por la Fundación de Estudios para la Aplicación del Derecho (FESPAD), el extinto partido Centro Democrático Unido (CDU) y el partido político FMLN.

 

La Ley de Integración Monetaria trajo consigo cambios importantes. Uno de ellos fue que el Banco Central de Reserva (BCR) perdía, automáticamente –justo cuando los dólares estadounidenses se volvieron moneda de curso legal en el país–, todas las facultades de política monetaria que tenía.

Es decir, que aspectos como el cambio de las tasas de interés estaban supeditados a los cambios que hiciera la Reserva Federal (Fed) del país de origen del dólar: Estados Unidos.

Esto no resultó del todo malo para el país. “El beneficio grandísimo (de la dolarización) es el de tasas de interés mucho más bajas y de plazos más largos. Eso le ha ayudado muchísimo a la gente y nos ha permitido también tener acceso a financiamiento internacional por parte de empresas y de los bancos para poder tener más plata y ha generado una gran cantidad de crédito de consumo”, opina el analista económico Luis Membreño.

 

Para Roberto Rubio, director ejecutivo de la Fundación Nacional para el Desarrollo (FUNDE), la pérdida de facultades del BCR trajo consigo ventajas y desventajas, principalmente porque no puede haber inyección de moneda en momentos de crisis: “Ciertamente vuelve más disciplinado fiscalmente, pero hay momentos donde usted quiere ser un poco más expansivo fiscalmente y la dolarización lo dificulta. Estados Unidos, ¿por qué puede hacer esa política monetaria y crediticia? Porque puede producir dólares. Ellos sí pueden expandir en momentos coyunturales”.

 

Según el planteamiento inicial que se hizo de la ley, El Salvador sería un país con bimonetarismo, es decir, que permitiría la circulación tanto del colón como del dólar. Sin embargo, un artículo de la ley plantea que todo colón que entre al sistema bancario tiene que ser retirado. De esa forma, los salvadoreños se fueron acostumbrando al dólar y los cálculos matemáticos para la conversión de la moneda se fueron relegando. Cada vez eran menos comercios los que utilizaban las dos monedas después de un año.

Esto no significa que a una década de estar transando con el billete verde los colones hayan quedado en el olvido. Según datos del BCR, mensualmente ingresan a sus bóvedas ¢100,000, en promedio ($11,428) que han sido utilizados para hacer transacciones comerciales en el país.

El cambio de moneda quedó fijo y se estableció en ¢8.75 por cada $1. “Eliminar el riesgo cambiario es un elemento importante, porque en aquel tiempo estaba claro que no había un riesgo cambiario, pero siempre existía riesgo en tiempos electorales”, dice Membreño. Por su parte, Rubio detalla: “El efecto positivo de eliminar el riesgo cambiario y volver atractivo para la inversión extranjera se vio igualmente neutralizado por otros factores que dificultaron la traída de atracción extranjera”. “El mismo ‘redondeo’ volvió caro al país”, añade.

En palabras de Carlos Acevedo, presidente del BCR, lo malo no está en haber dolarizado, sino en el proceso acelerado que se siguió. Esto no permitió que el país estuviera preparado fiscalmente para darle la bienvenida al dólar. Indicó que el BCR tuvo que endeudarse fuertemente –y sigue endeudado– para poder dolarizar. “El nivel de reservas internacionales netas que El Salvador tenía para retirar los colones no era suficiente”, dijo. De esta manera, el funcionario explicó que el país debía tener al menos $2,600 millones en reservas, pero solo disponía de $2,000 millones. Hoy en día, el país todavía adeuda $400 millones por haberse dolarizado.

El dólar se queda en el país

En el último año, y tras la llegada del FMLN al poder, mucho se ha especulado sobre el regreso del colón a la economía salvadoreña. El presidente de la República, Mauricio Funes, puso punto final a las dudas en noviembre pasado: “Nadie en el Gobierno está evaluando desdolarizar al país”.

Analistas, políticos y funcionarios coinciden en que revertir la dolarización en el país traería más consecuencias que beneficios. Una de estas opiniones viene del ex coordinador general del FMLN Fabio Castillo. “Yo no soy partidario de la desdolarización, no fui partidario de la dolarización, pero se dio. Y es un hecho, y todos los males del cambio de moneda de aquel tiempo se van a duplicar si volvemos a cambiar la moneda”, afirmó en un programa televisivo.

 

Para Claudio de Rosa, presidente de la Asociación Bancaria Salvadoreña (ABANSA) en 2001 –cuando entró en vigor la dolarización– la medida es beneficiosa para el país: “La dolarización ha sido exitosa, no fue un error craso, fue la piedra angular que ha salvado la estabilidad macroeconómica en estos momentos de crisis”.

 

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El costo del dólar

8.75

de colón se paga por dólar. La tasa cambiaria quedó fija.

$2,000

mill tenía el BCR antes de dolarizar, pero requería unos $2,400 mill.

201

es el decreto de ley que marcó el inicio de la dolarización.



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