Los representantes de las industrias comercializadoras del arroz en El Salvador solicitaron al presidente de la República, Mauricio Funes, respetar el Convenio para Comercialización de Arroz Grazna, firmado en la década de los 90, pese a los cambios en la desgravación arancelaria, que se efectuarán partir del 2018, contemplados en el Tratado de Libre Comercio entre Estados Unidos, República Dominicana y Centroamérica (CAFTA).

Ante el estudio de la Superintendencia de Competencia, Carlos Mejía, directivo de la Asociación Salvadoreña de Beneficiadores de Arroz (ASALBAR) hizo una observación técnica: "están confundiendo el margen bruto de rentabilidad con ganancia y no son la misma cosa. Ojalá que, así como se gasta, así se ganara (…) el gobierno tiene que definir bien a qué le quiere apostar, si al agro o al consumidor. Son incentivos que se están interpretando mal", comentó.

El convenio del arroz fue el primero que se firmó en la agroindustria del país, en la década de los 90. Pocos años después se firmó el convenio del maíz, pero con muchos menos elementos de apoyo para el agricultor. En el del arroz, por ejemplo, por cada quintal importado, los industriales pagan $1 para el FOCAGRO, un fondo común para impulsar proyectos para las cooperativas agropecuarias.

“El Convenio para Comercialización de Arroz Grazna, tiene una visión proagricultor, en vista que al negociar incluimos en el mismo, la posibilidad de vender 100% de la cosecha de arroz dentro o fuera de éste; mientras que los industriales están en la obligación de comprar el 100% de lo que nosotros dedicamos a venderles”, aseguran los agroindutriales en un campo pagado, publicado hoy en medios impresos.

Los representantes de las industrias comercializadoras del arroz destacaron también que las únicas dos empresas que han pedido incorporarse al convenio, lo han conseguido. Tal es el caso de Agroindustrias Real y Precocidos de El Salvador.