En lo que va del año están habilitadas en el país 750,000 tarjetas de crédito, según información de la Asociación Bancaria Salvadoreña (ABANSA).

Además, el 60% de ese total está asignado por montos menores a $1,000; es decir, hay 450,000 de esas tarjetas que tienen a usuarios con un nivel medio a bajo de ingresos, pero que pueden acceder a esta herramienta financiera.

“Hemos querido bancarizar a este sector”, dijo Armando Arias, presidente de la gremial. Uno de los objetivos es evitar que la gente caiga en manos de usureros que les cobran intereses a diario y no cada mes, indicó.

Solo en 2009, el monto por transacciones con todas las tarjetas fue de $1,200 millones, para un total de 15 millones en operaciones.

En este sentido, ABANSA también se ha acercado a las fracciones legislativas para explicarles su perspectiva sobre la propuesta de ley de tarjetas de crédito, que han presentado instituciones del Gobierno.

Uno de los planteamientos es que poner techo a las tasas de interés restará competitividad al mercado. Pero, según Arias, también es importante “transparentar y tener acceso a la información”, lo que han expuesto a los diputados.

Si bien los bancos reportan sus operaciones en publicaciones regulares —una por banco— se trata también de que la gente entienda y sepa elegir.

“Hay que darle el poder de información al consumidor. Que la gente sepa qué es lo que está pagando”, dijo Arias.

ABANSA continuará sus talleres de educación financiera gratuitos para cualquier grupo de personas interesadas.

En la primera fase se capacitó a 15,000 y la expectativa es que para esta nueva jornada se capacite a 13,000 más.

“Con este curso se brinda la oportunidad de coordinar, ordenar y organizar las finanzas de cada persona”, dijo Arias.