Atención. El doctor Elías Escalante atiende a la hija de Rosa López, en el cantón El Junquillo, en Chalatenango.

Las críticas sobre el modelo de atención médica en las comunidades rurales que provienen de un sector de médicos de hospitales públicos no llegan hasta el cantón El Junquillo, del municipio de Nombre de Jesús en Chalatenango.

Son las 8:45 de la mañana y hay demasiados pacientes, la mayoría niños y ancianos, esperando consulta y los médicos del Equipo Comunitario Especializado que atiende esa zona no se enteran de esos señalamientos.

Cuando el pick up con los médicos especialistas se estaciona frente a la casa comunal del cantón cercano a Honduras, que funciona como unidad de salud, los pacientes ya están ordenados en una fila de sillas con la esperanza que la ginecóloga, el pediatra y el médico internista les solucionen sus problemas de salud.

Los recursos son pocos, pero el tiempo es bien aprovechado y la improvisación es una buena aliada inseparable de la ginecóloga Carolina Monterrosa, del doctor Alexander Suárez y el pediatra Elías Escalante.

El punto de reunión de los médicos es la unidad de salud de Guarjila, donde a las 7:30 de la mañana, toman sus maletines y se suben a un pick up. Llevan una caja de plástico con medicamentos especializados, que son entregados a los pacientes tras las consultas.

“Los mismos casos que se atienen en San Salvador, de las mismas patologías, se atienden aquí”, afirma la ginecóloga.

Pero San Salvador y los hospitales del tercer y segundo nivel tiene historias diferentes, donde los reclamos de los pacientes y trabajadores apuntan a la falta de varios insumos. El Zacamil es el más golpeado. Lavadoras arruinadas, personal colapsado, falta de insumos. El Rosales no se queda atrás con cirugías suspendidas por falta de sueros, y el mismo trance se repite en Zacatecoluca, Usulután, San Miguel.

Alcides Gómez, del Sindicato de Médicos del Hospital Rosales, dice que Salud ha desviado la inversión a las unidades de salud y ha descuidado los hospitales.

En Chalatenango la atención por hipertensión, embarazos de adolescentes, obesidad, desnutrición y diabetes son ahora demandas cumplidas para los habitantes.

Tras una hora de camino por una vereda angosta, polvorienta y con barrancos, los médicos llegan al sitio donde darán consultas y seguimiento a tratamientos, que aseguran, en el pasado solo se brindaban en el Hospital de Chalatenango o San Salvador.

La atención de cada paciente, en medicamentos, movilización, combustible y salarios, está valorada en $20.

Los profesionales de salud repiten esa jornada todas las semanas, pues trabajan bajo un sistema de microrred y se encargan de dar asistencia a 10 municipios del sector, entre ellos San Antonio Los Ranchos, San Antonio de La Cruz, Las Vueltas y Guarjila.

Una sábana verde, de las que utilizan durante las cirugías, sirve de división entre los pacientes que esperan y el consultorio del doctor Escalante. En una página de papel bond se detalla la especialidad del galeno: Pediatría.

Una mesa de pupitre y dos sillas de plástico complementarán el consultorio, espacio físico donde son identificadas enfermedades del corazón congénitas, obesidad, desnutrición y otros males.

Lejos, a 72 kilómetros de distancia, en San Salvador, quedaron las comodidades que tuvo el médico durante su especialización en el Hospital Nacional de Niños Benjamín Bloom.

En el Bloom las demandas por el Factor VIII, medicina para atender a los niños que sufren de hemofilia, se han visto colapsadas varias veces. El programa de trasplante renal estuvo frenado, reseña clara de las carencias hospitalarias.

El doctor Escalante verifica el peso y la talla de la hija de Rosa López, que tiene cuatro años. La pequeña tuvo problemas de desnutrición, pero fueron superados.

Mientras Rosa se siente satisfecha por la atención que recibió y las vitaminas que recibió su hija; en el Hospital Psiquiátrico, los pacientes le solicitaron medicamentos a la ministra de Salud, María Isabel Rodríguez. Afirmaron que tienen dos meses sin recibirlos.

En El Junquillo, en un cuarto adjunto al consultorio del doctor Escalante, dividido por una pared de plywood, el doctor Juárez analiza los niveles de azúcar en la sangre de sus pacientes.

“¿Cómo se ha sentido?” es la primera pregunta que lanza el médico que tiene larga trayectoria en el trabajo comunitario.

Inmediatamente, el doctor Juárez se agacha y examina los tobillos de su paciente, una señora de 73 años.

No están hinchados y esa es la señal que ha tomado sus medicamentos, explica.

Cuando en la unidad de salud de El Junquillo no hay medicinas, los médicos de los ECOS la proporcionan para suplir la necesidad.

En otra habitación, más cerrada para proteger la privacidad de las mujeres, la doctora Monterrosa está atareada por la demanda. La mayoría de sus pacientes son jóvenes menores de 17 años que están embarazadas.

Entre las pacientes, hay un grupo de amigas, que entre secretos y risas, sienten menos pesado el tiempo de espera para cumplir con su control prenatal.

Apuesta

Desde 2010, la ministra de Salud inició con el modelo de Equipos Comunitarios de Salud (ECOS) como parte de la reforma de salud que realiza el Gobierno.

Un total de 164 municipios han sido alcanzados con la atención comunitaria que consiste en que los galenos se acerquen a los pobladores de zonas rurales.

Entre 2010 y 2012 fueron contratadas 2,815 personas para que apoyaran la atención rural. El MINSAL dice que 1,864,866 personas son atendidas en los ECOS.

En contraste, el jefe de Nefrología del Hospital Rosales asegura que le redujeron $1 millón al presupuesto que sirve para la atención de los pacientes con insuficiencia renal, la primera causa de ingresos en ese centro médico.

En el período final de su gestión al frente del Ministerio de Salud, la funcionaria Rodríguez planea tramitar que las personas que están contratadas por año, por renovación, sean contratadas por ley de salarios, es decir, de manera indefinida.

Lo anterior, garantizaría que el modelo de atención comunitaria seguirá funcionando y que así seguirán atendiendo a ese sector de la población que estuvo excluido.

El año pasado, Rodríguez lamentó que no cumplirá su ilusión: no podrá ejecutar de manera completa la reforma de salud, planificada a escala nacional, por la situación económica.

La ministra de Salud confía que la próxima administración continúe con la reforma y que la población “la defienda”.

El Colegio Médico ha dicho que duda que el modelo continúe, pues las autoridades del Ministerio de Salud se lanzaron a “una aventura” sin saber cómo la iban a financiar.

Sin embargo, Dagoberto Menjívar, director de la unidad de salud de Guarjila, enfatiza que la población ha tenido acceso a servicios de salud de calidad y se han identificado enfermedades congénitas. Cuando es necesario, remiten a los pacientes a los centros médicos especializados, esos que ahora demandan presupuesto e insumos por carencias.